Presos al combate
"Es un trabajo muy cansador. Es el trabajo más duro que hice en toda mi vida," dijo Tonya Randall Evans, una ex empleada de limpieza de un hotel, con una condena de 5 años y medio en prisión por traficar cocaína. "Pero me ha dado seis una reducción de seis meses en mi sentencia."
La prisionera Susan Segal, de 42 años, cayó 25 pies (7,5 metros) en la precaria montaña el jueves, pero pronto volvió al trabajo.
Ella y otras usaron uniformes naranjas para protegerse del fuego (los de los bomberos regulares son amarillos), sombreros duros y mochilas de 60 libras. Sus caras quedaron negras por el hollín.
Halagos de profesionales
Este tipo de trabajo recibió el halago de muchos bomberos,
que dijeron que los incendios de esta semana fueron de los más
difíciles que tuvieron que extinguir.
"Son las verdaderas mulas de carga. Ellos hacen el verdadero trabajo físico," dijo Jeff Terpstra, jefe de una brigada de Aptos, California. "Son de lo más cordiales. Es un derecho que se ganaron."
Terra/Reuters




