Internacional
26/10/2007 16:21 (GMT)
Por Karen Lema
MANILA (Reuters) - Joseph Estrada, ex líder filipino encarcelado, fue recibido el viernes como un héroe, mientras la presidente Gloria Macapagal Arroyo tuvo que enfrentar críticas por haber indultado a la estrella de cine.
Bandas musicales tocaron y miles de personas asediaron el auto de Estrada, con carteles y retratos de él como presidente, en su llegada a su casa en el área San Juan de Manila, desde una casa de campo afuera de la ciudad, donde permaneció seis años bajo arresto domiciliario.
Arroyo dejó sin efecto la cadena perpetua de su predecesor el jueves, sólo seis semanas después de su encarcelamiento por cargos de corrupción, lo cual generó la sospecha de que su clemencia buscaba la simpatía de la oposición, en medio de nuevos escándalos de coimas.
"Si cometí errores o pecados de omisión en mi servicio, robar de los cofres del Gobierno nunca fueron parte de ellos," dijo en una recepción espontánea en las escaleras del ayuntamiento de San Juan.
"No tengo más intención de entrar en el sucio mundo de la política. Los años que me quedan de vida los voy a ofrecer al servicio del pueblo," dijo Estrada, de 70 años.
Previamente, personas que pasaban le gritaban y lo saludaban mientras se dirigía a Manila, donde quiere cuidar a su madre enferma de 102 años.
Pero hubo críticas considerables a su indulto.
"Estamos decepcionados, especialmente con la prisa con la que se hizo. El momento es muy sospechoso," dijo Albert Lim, director ejecutivo del Club de Empresarios de Makati, el principal foro comercial de Filipinas.
Arroyo, vicepresidente de Estrada y su sucesora luego de su derrocamiento en una revuelta apoyada por el ejército en 2001, enfrenta una nueva controversia por acusaciones de sobornos en su Gobierno por un acuerdo de telecomunicaciones por 330 millones de dólares y supuestas entregas de efectivo a aliados.
Pero los analistas opinan que a menos que surja nueva evidencia dramática, la posición de Arroyo es segura, gracias a una clase media enojada de las disputas políticas, la inexistencia de un candidato obvio para reemplazarla y un crecimiento económico récord.
Estrada prometió no buscar un puesto público, pero la ex estrella de cine sigue siendo popular entre los votantes pobres, que suelen referirse a él por su sobrenombre "Erap" y, como figura decorativa de los grupos que se oponen a Arroyo, podría generar problemas para la presidente.
(Reporte adicional de Carmel Crimmins, Rosemarie Francisco y Manny Mogato)
Terra/Reuters