Internacional
02/11/2007 19:14 (GMT)
Por Ed Cropley
BANGKOK (Reuters) - La junta militar de Myanmar va a expulsar al principal diplomático de la ONU en la antigua Birmania por resaltar la profunda crisis económica, lo que ensombrece la visita de este fin de semana del enviado especial Ibrahim Gambari.
Responsables de la ONU dijeron el viernes que el jefe de la misión de la ONU Charles Petrie fue llamado a consultas a la nueva capital, Naypyitaw, para una reprimenda oficial por un comunicado que sacó el 24 de octubre, con motivo del Día de las Naciones Unidas.
Tras la reunión, Petrie y sus compañeros recibieron una carta diciendo que el gobierno militar no les iba a renovar sus credenciales, que expiran en breve, según un diplomático en la antigua capital, Rangún.
"Básicamente no estaban muy contentos con el comunicado," dijo a Reuters un responsable de la ONU en Bangkok.
"El Gobierno ha recalcado que no quieren que siga trabajando en Myanmar."
Gambari tiene previsto llegar el sábado para su segunda visita al país desde la sangrienta represión de septiembre contra unas manifestaciones prodemocráticas encabezadas por monjes budistas.
La misión del diplomático nigeriano será la de persuadir a la junta de que abra unas negociaciones serias sobre reformas políticas con la líder de la oposición, Aung San Suu Kyi, que ganó las elecciones de 1990 pero que no pudo acceder al poder y que lleva 12 años en arresto domiciliario.
En su comunicado Petrie dijo que las protestas que comenzaron a mediados de agosto contra un elevado incremento delos precios del combustible, y acabaron en el principal levantamiento contra la junta en 20 años, indicaban el mal estado de la economía tras 45 años de mandato militar.
"Los acontecimientos demostraron claramente la lucha diaria para satisfacer las necesidades básicas y la necesidad urgente de afrontar la deteriorada situación humanitaria en el país," dijo.
Myanmar, que tenía grandes perspectivas cuando se independizó del Reino Unido en 1948, se ha convertido en uno de los países más pobres de Asia, tras una serie de desastrosos experimentos de socialismo local.
Además ha afrontado décadas de guerras con minorías étnicas, y en los últimos años, sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.
Según el Programa Mundial de Alimentación de la ONU, cinco de los 56 millones de birmanos no tienen suficiente comida. Uno de cada tres niños menores de cinco años pesa menos de lo normal y un 10 por ciento está clasificados de gravemente desnutridos.
Terra/Reuters