Internacional
07/11/2007 19:19 (GMT)
Por Ed Cropley
BANGKOK (Reuters) - El rechazo de Myanmar de conversaciones a tres bandas con un enviado de la ONU y la líder opositora Aung San Suu Kyi podría reflejar el desdén de la junta a todo salvo su ampliamente ridiculizada "hoja de ruta hacia la democracia," dijeron analistas y diplomáticos.
Aunque los generales gobernantes dejaron abierta una pequeña puerta para más visitas del enviado Ibrahim Gambari, tras rechazar un diálogo mediado por la ONU, principalmente por ser prematuro, los medios estatales arremetieron el miércoles contra la organización, acusándola de parcial.
Las cuatro páginas de "aclaración de la situación de Myanmar" en el New Light of Myanmar, principal órgano de expresión de la junta, sorprendieron a diplomáticos, que veían una luz de esperanza en las dos visitas que Gambari realizó desde la sangrienta represión en septiembre contra protestas de monjes a favor de la democracia.
"No me cabe duda de que este régimen no tiene intención de cooperar con Gambari o de iniciar un proceso de genuino diálogo político," opinó un diplomático residente en Rangún.
Pero el ex embajador australiano Trevor Wilson dijo que no es nuevo que la junta de la antigua Birmania rechazara una propuesta externa, como la idea de conversaciones a tres bandas, y regrese luego con una oferta similar, presentada como una iniciativa propia.
"No aceptarán ninguna proposición como ésta a menos que puedan demostrar que no es presión externa ni interferencia externa," explicó Wilson.
"A menudo no acuerdan algo en una primera vez, particularmente si es algo que ellos no idearon," añadió.
El desafío para Gambari es superar la retórica y convencer al régimen de que conversaciones sobre una reforma política con Suu Kyi, cuyo partido ganó en 1990 una elección de manera abrumadora pero al que se le negó el poder, podría ser de su propio interés, agregó Wilson.
La ONU dijo que Gambari se reunió el miércoles con el primer ministro Thein Sein para discutir formas de mejorar la cooperación de Myanmar con la organización mundial.
Gambari "enfatizó que un retorno al status quo anterior a la crisis sería insostenible," dijo la ONU en un comunicado divulgado en Nueva York.
"El primer ministro reiteró el absoluto apoyo y confianza de su Gobierno a los esfuerzos del señor Gambari en nombre del secretario general, y lo invitó a regresar a Myanmar," añadió el organismo.
Analistas de Myanmar en el exilio dijeron que el tono de los medios estatales sugería una completa intransigencia por parte del líder de la junta, Than Shwe, y del que muchos sospechan no quiere creer la existencia de una pobreza extrema en el país.
El ministro de Información, Kyaw Hsan, reconoció que "la economía nacional (...) no se está desarrollando como debería" pero culpó del hecho a las sanciones internacionales, en vez de a la ineptitud política y a la corrupción que mencionan los gobiernos occidentales.
"Esto muestra qué tan tercos son los generales. No quieren negociar, sólo quieren ganar tiempo," comentó Win Min, un antiguo estudiante que actualmente dicta clases en la vecina Tailandia.
(Reporte adicional de Claudia Parsons en Naciones Unidas)
Terra/Reuters