EEUU-Pakistán-elecciones Nota
07/11/2007 - 22:14 (GMT)
El presidente estadounidense, George W. Bush, le exigió el miércoles al general Pervez Musharraf la rápida restauración de la democracia en Pakistán, ya que la paciencia de Estados Unidos con su principal aliado en la guerra contra el terrorismo no es "ilimitada".
El gobierno estadounidense dijo que, no obstante, Washington no tiene otra opción que mantener su prolongada sociedad con Pakistán, a pesar de las preocupaciones de que las decisiones de Musharraf puedan desestabilizar esta nación dotada con armas nucleares.
Desde que Musharraf impuso el estado de excepción en Pakistán el sábado, altos oficiales estadounidenses han lanzado una andanada de ansiosos mensajes para presionar al líder militar a que restaure la democracia y celebre las elecciones que estaban previstas para enero.
Bush dijo que llamó por teléfono al líder paquistaní para instarle a dimitir de su puesto de jefe del Ejército y convocar a estos comicios, que según Musharraf podrían sufrir un retraso de hasta un año.
"Hablé con el presidente Musharraf antes de venir acá, y mi mensaje fue simple, muy fácil de entender. Y fue: Estados Unidos quiere que celebres las elecciones como estaban previstas y que te deshagas del uniforme", indicó en rueda de prensa conjunta con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, celebrada en Mount Vernon (Virginia, este).
El presidente estadounidense, quien no había hablado con Musharraf desde que éste declaró el estado de emergencia y lanzó enérgicas medidas contra los manifestantes opositores, describió esta conversación como "muy directa".
Poco antes, en la Casa Blanca, el portavoz de seguridad nacional, Gordon Johndroe, había dicho que la paciencia estadounidense no es ilimitada y que esperaba que Pakistán regresara "pronto" al camino de la democracia.
"Este no es un proceso ilimitado", indicó. "Deben liberar a la gente que han arrestado, deben dejar de golpear a gente en las calles, deben restaurar la libertad de prensa y deben retornar al camino a la democracia pronto, ahora", agregó.
Johndroe dijo que Washington espera que Musharraf deje claro "en los próximos días" que levantará el estado de excepción y reimpondrá el orden constitucional, pero rehusó fijar un plazo.
No obstante, mantener el compromiso con Pakistán es "la única opción" a largo plazo, dijo el alto responsable del departamento de Estado John Negroponte.
El presidente Bush cree que Musharraf es un aliado "imprescindible" en la guerra contra el terrorismo, subrayó. Por ello "no podemos permitirnos volver hacia la relación distanciada que teníamos en el pasado".
Negroponte se hizo eco así de declaraciones que hiciera la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien afirmó que Pakistán sigue siendo un aliado clave en la lucha contra los extremistas de Al-Qaida y contra los talibán en Afganistán.
Entretanto, en el Pentágono, el director de operaciones del Estado Mayor Conjunto norteamericano, el general Carter Ham, dijo que estaba "inquieto" por la seguridad del armamento nuclear en Pakistán tras la decisión de Musharraf.
"Seguimos la situación de cerca", destacó. "Cuando un régimen que posee armas nucleares experimenta una situación como la que existe en Pakistán, evidentemente se vuelve objeto de una preocupación mayor", indicó.
Desde que Pakistán se ha vuelto un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo en 2001, Washington le ha otorgado a este país 9.600 millones de dólares en ayuda.
Musharraf justificó la declaración del estado de excepción por la multiplicación de los atentados y afirmando que el poder judicial interfiere con la misión del gobierno de luchar contra los terroristas islámicos.
Sin embargo, para la oposición paquistaní se trata únicamente de un pretexto para mantenerse en el poder ya que las elecciones previstas a medio plazo ponían su permanencia en cuestión.
Terra/AFP