Entrevista con el Dr. José LaCalle
En el tratamiento médico recomendamos que tengan una psicoterapia con una persona que realmente entienda al joven.
Si esto falla, recomendamos alertar a la escuela, incluso a las autoridades – a lo que mucha gente se resiste-. Pero si los padres se dan cuenta que el muchacho puede hacer algo terrible, deben alertar a la escuela, alertar a las autoridades, eliminar su acceso a armas y a medios de adquisición de armas.
Y las escuelas ¿cómo pueden evitarlo? ¿Qué les falta para prevenir este tipo de incidentes?
Desgraciadamente estamos aprendiendo con la experiencia, pero en primer lugar es muy difícil encontrar un balance entre un ambiente educativo de seguridad y un ambiente tan restringido y agobiante que interfiera con la educación.
Hoy en día estamos convirtiendo algunas escuelas en fortalezas y tienen que pasar por máquinas de rayos X, someterse a inspecciones, pero a veces puede ser contraproducente para la educación. Por eso hay que hallar un balance entre la seguridad y el ambiente propicio.
Las medidas de seguridad y vigilancia son cada día más necesarias y se están implementando en muchos lugares, -por ejemplo- cámaras de vigilancia, a las que algunos se oponen pero ayudan.
Otras cosa a la que muchos se oponen, sobre todo los que favorecen las libertades civiles, es a que no hay derecho a meterse en el mundo personal de un muchacho, sin embargo a veces es necesario el observar, incluso tener una lista de personas peligrosas (yo sé que esto es muy controversial) pero desgraciadamente se están haciendo cosas después de los hechos, no antes.
Las escuelas, por ejemplo, es recomendable que tengan programas de cero tolerancia a la violencia, que no toleren el acoso estudiantil. También hay necesidad de tener ciertas escuelas especiales para poner a estudiantes violentos, sé que son elementos muy controversiales, sin embargo se van haciendo cada vez más necesarios.
Silvia Lucero/Terra USA
