Estados Unidos
25/11/2007 - 21:51 (GMT)
El presidente George W. Bush habló una vez de tener un papel activo en los esfuerzos de paz en el Medio Oriente, prometiendo monitorear e impulsar a los líderes reticentes, y usar el teléfono cuando fuese necesario para ayudar a producir acuerdos.
Pero lo cierto es que el presidente norteamericano ha sido más un orador esporádico que un participante comprometido durante sus siete años en el cargo.
La conferencia de paz de esta semana es un esfuerzo de su gobierno por involucrarse más en los arduos detalles de tratar de resolver uno de los conflictos más difíciles del mundo. Dos cuestiones claves son cuánto se va a involucrar el propio Bush y qué puede hacer de bueno en este tema durante su último año en la Casa Blanca luego de un historial de haberse mantenido al margen.
Presidentes anteriores dedicaron más tiempo al Medio Oriente, algunos incluso con logros alentadores. Pero luego de decenios de combates entre palestinos e israelíes, aún no hay una solución al deseo palestino de crear un estado independiente.
Las sesiones auspiciadas por el presidente Jimmy Carter en 1978 en Camp David llevaron a un tratado de paz al año siguiente entre Israel y Egipto. Una conferencia de paz para el Medio Oriente realizada en Madrid en 1991 y auspiciada por el primer presidente Bush y Rusia abrió el camino para los acuerdos de paz en Oslo y al establecimiento de la Autoridad Palestina. El presidente Bill Clinton organizó conversaciones de paz en Shepherdstown, Virginia Occidental, en enero del 2000; en Camp David en julio del 2000 y en Taba, Egipto, en enero del 2001.
Por una serie de razones, Bush se comportó de manera diferente.
Primero está su inclinación a descartar todo lo relacionado con Clinton, junto con el reconocimiento de que los esfuerzos intensivos anteriores no habían dado resultados. Los ataques del 11 se septiembre del 2001 y la guerra en Irak atrajeron casi toda la atención de la Casa Blanca.
Además está el temperamento de Bush y su estilo administrativo de tono empresarial. Bush prefiere concentrarse en establecer una visión general y dejar los detalles a sus subordinados.
Nathan Brown, experto del Medio Oriente en el Carnegie Endowment for International Peace, dijo que "lo que es increíble es lo poco involucrado que (Bush) ha estado, con apenas apariciones esporádicas, sin seguimiento alguno".
Para Jon Alterman, director del Programa del Medio Oriente en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Bush es alguien que "finaliza acuerdos, no alguien que los prepara laboriosamente. La paz en Medio Oriente tiene que ser preparada laboriosamente".
Terra/AP