América Latina
05/12/2007 - 14:27 (GMT)
El presidente del Senado brasileño renunció el martes por la noche en medio de denuncias de corrupción, aunque no fue expulsado de la cámara alta.
El senador Renan Calheiros, aliado clave del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, retuvo su banca de senador pero anunció que renunciaba a la presidencia de la cámara en lo que los analistas consideraron una maniobra para evitar la expulsión del Senado.
Una comisión legislativa votó 17-3 la semana pasada para recomendar su expulsión después de hallar evidencias de que usó terceras personas para adquirir ilegalmente dos emisoras radiales y un periódico.
Calheiros evitó su expulsión el martes por la noche por una votación de 48-29, un margen mayor que el que recibió en una votación similar en el Senado en septiembre después que el Comité de Etica lo acusó de haber recibido unos 8.000 dólares mensuales para ayudar a una compañía de construcción a conseguir contratos del gobierno.
Calheiros negó todos los cargos, aunque admitió haber utilizado a un amigo de la empresa de construcción como intermediario para alquilar un apartamento para su hija ilegítima.
La renuncia al cargo de presidente del Senado podría disuadir a otros legisladores de expulsarlo de la cámara.
"Evidentemente supuso que era más importante obtener la buena voluntad de los otros senadores", dijo la comentarista política Lucía Hippolito de Globo TV.
Calheiros ha estado de licencia desde octubre, cuando algunos colegas amenazaron boicotear las sesiones que aquél presidía.
Otros presidentes del Senado anteriores acusados de irregularidades también optaron por renunciar a ese cargo para evitar ser privados del derecho a postularse a cargos políticos durante ocho años.
No se conoce su sucesor, aunque no se anticipa que afectará la capacidad del presidente Lula de promover proyectos en la legislatura. Calheiros es miembro del moderado Partido del Movimiento Democrático Brasileño, pero fue sustituido durante su licencia por el senador Tiao Viana del Partido de los Trabajadores en el poder.
Terra/AP