PAPA-FIN DE AÑO
Ciudad del Vaticano, 21 dic (EFE)- El papa Benedicto XVI hizo hoy el tradicional resumen de sus actividades durante 2007 y destacó su viaje a Brasil y también las cartas enviadas a las autoridades chinas y los sabios musulmanes.
En su discurso a los miembros de la Curia Romana, con ocasión de las felicitaciones navideñas, el Papa destacó sobre todo el viaje a Brasil para inaugurar V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) del pasado mayo.
Y citó como "momentos culminantes" el encuentro en el estadio de Sao Paolo con los jóvenes.
"Fue un momento de profunda comunión que se instauró espontáneamente entre nosotros (...).No fue una huida de la realidad respecto a la vida cotidiana sino que se transformó en fuerza para aceptar la vida de una nueva manera", dijo.
También recordó su visita a la "Hacienda de la Esperanza", en el de Piedrinhas, del municipio de Guaratiguentá, donde "las personas caídas en la esclavitud de la droga encuentran la libertad y la esperanza" y el Papa explicó que allí sintió "la fuerza sanadora de la creación de Dios".
El Papa también tocó el tema del deber y el derecho de la Iglesia católica a la evangelización, asegurando que "todas las religiones y concepciones del mundo deberían más bien convivir pacíficamente y tratar de hacer juntas, cada una a su modo, el bien de la humanidad".
"Es indiscutible que todos debemos convivir y cooperar en la tolerancia y en el respeto recíprocos", añadió.
En este contexto, Benedicto XVI la carta que le enviaron los 138 líderes religiosos musulmanes y su respuesta en la que subrayaba la "urgencia de un compromiso común para la tutela de los valores del respeto recíproco, del diálogo y de la colaboración".
De este año, el Pontífice también hizo referencia a la carta enviada el pasado mes de junio a los fieles de la Iglesia católica en la República Popular China y acogida con "gratitud y alegría".
En la carta, el Papa recordó que indicaba "algunas orientaciones para afrontar y para resolver, en espíritu de comunión y de verdad, los delicados y complejos problemas de la vida de la Iglesia en China".
Así como señalaba "la disponibilidad de la Santa Sede para un diálogo sereno y constructivo con las autoridades civiles para lograr una solución a los diferentes problemas de la comunidad católica".
El Papa volvió a advertir ante los "no pequeños" problemas "que plantea el secularismo de nuestro tiempo y la presión de las presunciones ideológicas a las que tiende la conciencia secularista con su pretensión exclusiva de la racionalidad definitiva".
También mencionó brevemente su visita a Austria en septiembre y el encuentro con los jóvenes en Loreto (Italia) a principios de diciembre, en el que denunció "la manipulación a la que los adolescentes están expuestos y los peligros que esto deriva para la sociedad del futuro".
Entre sus actividades en 2007 no incluyó su "motu propio" para la liberalización de la misa en latín, una de las iniciativas que más ha dado que hablar este año en el seno de la Iglesia católica. EFE ccg/sc
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