Impacto en campañas
La violencia en Pakistán obligó a los aspirantes a ser el próximo presidente de Estados Unidos a echar una mirada ineludible al estallido de una crisis en el exterior, en un momento político crucial, a pocos días del inicio de las primarias de las elecciones de 2008.
El asesinato de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto desencadenó emociones entre los aspirantes a la Casa Blanca, muchos de los cuales la conocían personalmente, cuestionó sus habilidades para enfrentar una crisis, y examinó sus capacidades geopolíticas.
Justo cuatro días antes del inicio de las primarias en el estado de Iowa para escoger a los candidatos de cada partido, los analistas, expertos y activistas están atentos a una crisis que impulsó a algunos candidatos y afectó a otros.
Aunque los acontecimientos en el extranjero pueden parecer muy lejanos para los electores del rural estado de Iowa, en el centro-norte de Estados Unidos, ellos representan un campo minado para los aspirantes presidenciales.
El ex candidato demócrata John Kerry culpó a un explosivo video de Osama bin Laden por su derrota en 2004, en una campaña electoral dominada por la "guerra contra el terrorismo".
El jueves, la durante mucho tiempo favorita postulante demócrata Hillary Clinton habló emotivamente de su amistad con Bhutto, pero fue cuidadosa de no despertar críticas de que era una oportunista por colocar el tema en la campaña poco después del ataque.
Pero el viernes, en un programa electoral de la cadena CNN, rodeada por una bandera estadounidense, conquistó titulares al exigir una investigación internacional del atentado y fustigar la credibilidad del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf.
Su rival John Edwards, quien rápidamente se comunicó por teléfono con Musharraf para urgirlo a responder con calma al homicidio, se mostró en este proceso como un hombre con fácil acceso a los pináculos del poder.
El también demócrata Barack Obama lamentó elocuentemente la muerte de Bhutto, pero su equipo se expuso a un ataque de Clinton, luego de que un asesor dijera que el voto de la senadora autorizando la guerra en Irak había envalentonado a Al-Qaida.
Terra/AFP
