Internacional
Por Fredrik Dahl
TEHERAN (Reuters) - Nahid Keshavarz dice que dos semanas en una cárcel iraní no la disuadieron de ayudar a reunir un millón de firmas para pedir más derechos para las mujeres y que, en cualquier caso, la prisión le demostró que valía la pena luchar por la causa.
Keshavarz es una de las decenas de mujeres que, según activistas, han sido detenidas desde el 2006 cuando fue lanzada la campaña a favor de los derechos femeninos. La mayoría fue liberada en cuestión de días o semanas.
"Nadie quiere ir a prisión. Pero si tenemos que pagar un precio entonces lo haremos, como lo han hecho mujeres alrededor del mundo," dijo la iraní de 34 años, que fue detenida por cargos relacionados con la seguridad después de recolectar firmas en Teherán.
"Se ha vuelto una parte diaria de mi vida," dijo Keshavarz, cuyo velo rosa se ajusta a las leyes de la república islámica, que requieren que las mujeres cubran sus cabezas en público.
Ella recoge firmas en autobuses, mientras hace las compras y en fiestas.
Fue arrestada en abril mientras reunía firmas en el parque Laleh de la capital. De las 25 mujeres en su sección de la prisión, algunas estaban acusadas de matar a sus maridos, dijo.
"Se casaron demasiado jóvenes, vivieron en condiciones nefastas, tuvieron relaciones violentas, ninguna de ellas tenía antecedentes criminales," agregó.
Keshavarz hizo estos comentarios en una venta de pinturas de autoras que era auspiciada por activistas para recaudar fondos y ayudar a mujeres encarceladas.
Una de las imágenes mostraba a una mujer con la garganta cortada. Una daga sangrienta era el centro de otra pintura y una tercera mostraba manos esposadas en alto, con los puños cerrados.
Diplomáticos de potencias occidentales y grupos de derechos humanos consideran la detención de activistas mujeres como parte de una campaña mayor contra la disidencia, que aseguran podría ser en respuesta a la presión occidental por el programa nuclear de Irán.
El líder supremo de Irán, Ayatollah Ali Khamenei, dijo este mes que Occidente usaba propaganda negativa sobre los derechos de las mujeres en Irán como una herramienta para aumentar la presión política sobre el país, dado que Washington sospecha que su programa nuclear busca desarrollar bombas.
Teherán dice que sólo busca generar electricidad.
Las autoridades iraníes también han tomado medidas drásticas contra lo que consideran "conductas inmorales," como reportes sobre mujeres que desobedezcan el estricto código de vestimenta musulmana, después de que Mahmoud Ahmadinejad ganó la presidencia en el 2005 con su promesa de revivir los valores de la Revolución Islámica de 1979.
Los activistas dicen que su campaña no se centra en lo que las mujeres visten, aunque los extranjeros vean al conservador código de vestimenta como una barrera simbólica y visible para la igualdad.
LEY SHARIA
Las mujeres, respaldadas por el premio Nóbel de la Paz, la laureada Shirin Ebadi, están preocupadas por lo que consideran una discriminación institucional que las convierte en "ciudadanos de segunda clase" cuando se trata de divorcios, herencias, custodia de hijos y otros temas.
Los funcionarios iraníes rechazan estas acusaciones, diciendo que el país se rige por la ley de la sharia islámica.
Los clérigos sostienen que las mujeres están más protegidas en Irán que en Occidente, donde con frecuencia son tratadas como objetos sexuales.
"Las mujeres de los países occidentales son (...) usadas como productos," dice Ayatollah Mahdi Hadavi, un importante clérigo del seminario iraní de la ciudad de Qom. "Socialmente, ellas no son bien tratadas," agregó.
Sostuvo que las mujeres en Irán son libres de expresar sus opiniones, pese a que él y otros no estén de acuerdo con algunas de sus posiciones.
Pero los activistas cuestionan tal libertad. Otro miembro de "La campaña del millón de firmas," quien se negó a ser mencionado debido a la sensibilidad del asunto, dijo que aproximadamente 40 personas fueron detenidas temporalmente en conexión con el proyecto.
"Estamos bajo una gran presión," dijo . "Hay mucha resistencia a los derechos de las mujeres," añadió.
Una de las detenidas era Jelveh Javaheri, quien estuvo durante un mes en la cárcel Evin de Teherán acusada de difundir propaganda contra el sistema islámico, antes de ser liberada bajo fianza a principios de enero, junto a su compañera Maryam Hosseinkhah.
El esposo de Javaheri, Kaveh Mozafari, está orgulloso de ella: "Me alegra que ella crea tanto (en su causa) que vaya a la cárcel por ella," declaró.
Un grupo defensor de derechos humanos con sede en Estados Unidos dijo en diciembre pasado que las acusaciones contra las dos mujeres estaban motivadas políticamente.
"Parece no haber fin para la persecución de los defensores de los derechos de las mujeres por parte del Gobierno iraní," dijo Sarah Leah Whitson, directora de Human Rights Watch en Oriente Medio, organismo con sede en Nueva York.
SALIR A LA LUZ
Si bien las mujeres legalmente tienen el derecho a ocupar la mayoría de los empleos, Irán está dominado por hombres.
En los últimos años, las mujeres han comenzado a trabajar en los departamentos de policía y bomberos y hay representación femenina en el parlamento, pero ellas no pueden ser candidatas a presidente ni ser juezas.
Los activistas dicen que a las mujeres les resulta difícil obtener un divorcio. Afirman que las leyes de herencia son injustas, además del hecho de que el testimonio de una mujer en la corte vale la mitad que el de un hombre.
Admiten algunos cambios positivos en la sociedad, diciendo que la mayoría de los estudiantes universitarios hoy en día son mujeres. No obstante, también aseguran que una propuesta que ahora está en el Parlamento haría que a un hombre le resulte más fácil tener una segunda esposa.
"El estatus de las mujeres ha cambiado considerablemente para mejor," sostuvo la activista Sara Loghmani. "El problema es la ley.," señaló.
Ella y otras mujeres se negaron a decir cuántas firmas habían reunido hasta ahora, pero insisten en que el mensaje se está transmitiendo a pesar de la mínima cobertura de los medios locales.
"La campaña ha sacado el problema a la luz," dijo la activista Sussan Tahmasebi. "Hay abuelas, madres e hijas trabajando en esto codo a codo," añadió.
Muchas personas, sin embargo, no están al tanto de la petición.
"Nunca he escuchado hablar al respecto. ¿Qué es?," dijo la estudiante universitaria Yasaman, quien sólo reveló su nombre de pila.
Keshavarz no se deja intimidar: "Para mí, la prisión me demostró lo correcto de nuestra causa," aseveró. "No, no me ha detenido, ni me ha asustado," agregó.
Terra/Reuters