CUBA-IGLESIA
La Habana, 21 ene (EFE)- La llegada del Papa Juan Pablo II hace hoy diez años a Cuba para realizar la primera visita pastoral en la historia de la isla supuso un punto de inflexión en las relaciones Iglesia-Estado, aunque, una década después, hay aún cuestiones que en opinión de la Iglesia siguen pendientes de cumplirse.
"Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba", la frase que marcó la visita del Papa Karol Wojtila entre el 21 y el 26 de enero de 1998 vuelve a recobrar actualidad estos días en boca de la jerarquía eclesial cubana, a pocas semanas del viaje del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.
La visita comenzará el 20 de febrero y a partir de entonces tiene previsto realizar un periplo de seis días por distintos puntos de la isla, prácticamente el mismo que hizo Juan Pablo II, lo que en palabras publicadas del cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, "revive" la estancia papal.
Según el programa, el cardenal celebrará misa en la catedral de La Habana el 21 de febrero y al día siguiente inaugurará un monumento dedicado a Juan Pablo II en la catedral de Santa Clara, lugar donde el papa polaco ofició la primera eucaristía durante su visita.
El 23 de febrero el Secretario de Estado se trasladará a Santiago de Cuba para visitar el santuario de Nuestra Señora de la Caridad -la Patrona de Cuba-, y el 24 celebrará una misa en una explanada en Guantánamo, la provincia más oriental de la isla y cuya diócesis fue creada por Juan Pablo II.
La visita de Bertone, prevista inicialmente para enero, se produce en momentos en que la Iglesia Católica trata de abrirse espacio en tres grandes direcciones: el acceso a las cárceles para realizar oficios entre la población reclusa, la búsqueda de un hueco en el ámbito educativo, y el intento de acceder a los medios de comunicación -en Cuba todos están en manos del Estado-.
El primero progresa mediante un proyecto piloto que ha permitido en la provincia de Camagüey -centro oeste del país- el incremento de los servicios en las penitenciarías, mientras que en el tercero ha logrado un acceso limitado de las autoridades diocesanas a emisoras de radio en coincidencia con fechas importantes del calendario católico.
El secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), monseñor Juan de Dios Hernández, indicó a Efe que "siempre ha existido una plataforma de diálogo Iglesia-Estado", aunque precisó que ha habido momentos en que ese vínculo "se ha movido".
"Hubo momentos difíciles en esa relación", reconoció, al manifestar que en el último medio siglo de gobierno revolucionario y socialista ha habido un proceso "lento, progresivo, gradual" en el que se ha ido "lentamente caminando" con la intención de ambas partes "de que se mejoren cada vez más".
En este momento hay en el país aproximadamente unos 300 sacerdotes frente a los 700 que cumplían misión antes de 1959, cuando la isla tenía seis millones de habitantes, por lo tanto, "el desafío es bastante grande", recalcó.
Como "indicador favorable", monseñor Hernández señaló el hecho de que en estos últimos tres o cuatro años ha habido "una mayor flexibilidad" para que los agentes pastorales "puedan venir, aquellos que quieran, a trabajar en Cuba".
La isla fue un Estado oficialmente "ateo" hasta 1992, cuando esa palabra fue eliminada de la Constitución.
La visita del Papa Juan Pablo II permitió recuperar tradiciones religiosas, como la celebración oficial de la Navidad y la autorización de las procesiones públicas, que habían permanecido vetadas hasta entonces.
Según indicó en octubre el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, la visita de Bertone se producirá en un momento de "lenta pero progresiva mejoría" de las relaciones, "que son buenas pero podrían ser mejores", agregó.
El propio Ortega señaló días atrás en declaraciones a la publicación católica de la isla Espacio Laical que la visita "marcó la vida de la Iglesia en Cuba y nuestra historia como nación". EFE rmo/jlp/ap
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