BRASIL-SALUD
Brasilia, 21 ene (EFE)- Unos 150 soldados del Ejército brasileño recorrieron hoy varias zonas de Brasilia con el objetivo de combatir al mosquito transmisor de la fiebre amarilla, mal tropical que en lo que va de este año ha causado ocho muertes en la región.
Los soldados, con uniformes de combate, visitaron decenas de domicilios con la misión de identificar lugares en los que se puede reproducir el mosquito "Aedes aegypti", que transmite tanto la fiebre amarilla como el dengue, enfermedad de la que en Brasilia hubo el año pasado 334 casos, con dos muertes.
Como únicas armas los soldados tenían unas botellas rellenas con arena, que colocaron en macetas con plantas que requieren de mucha agua, y con productos químicos, que regaron en los lugares en que había aguas estancadas, que son caldo de cultivo para el zancudo.
Los cuatro equipos en que han sido divididos los soldados desplegados en la capital brasileña operarán durante 30 días, un plazo que, según la Secretaría de Salud del Distrito Federal de Brasilia, podrá ser ampliado en función de las necesidades.
Además de los soldados, esa misma tarea, junto con trabajos de fumigación, es realizada desde la semana pasada por cerca de un millar de agentes de la salud pública.
En lo que va de enero, en el estado de Goias, en el que se ubica Brasilia, se ha registrado una treintena de casos de fiebre amarilla y ocho personas han fallecido, con lo que han sido superadas las cinco muertes que hubo en todo el país durante el 2007.
El aumento casi diario del número de casos ha sembrado la alarma entre la población, que se ha volcado en masa hacia los puestos de vacunación.
La situación ha llegado a tal punto que muchas personas, creyendo que quedarían más protegidas contra el mosquito, optaron por tomar la vacuna dos veces.
Según el Ministerio de Salud, al menos 31 personas tuvieron que ser hospitalizadas debido a la reacción provocada por la sobredosis de vacuna.
El Gobierno ha hecho reiterados llamados a la calma y ha insistido en que la zona central del país no está ante un brote ni una epidemia de la enfermedad, que sólo pueden ser caracterizados cuando ocurren incrementos anormales del número de casos o cuando una enfermedad afecta a un vasto porcentaje de la población. EFE ed/ap (con fotografías)
Terra/EFE