Estados Unidos
Edgar Castorena tuvo diarrea durante 10 días, y los padres indocumentados del bebé de dos meses no sabían qué hacer.
Si lo llevaban a un hospital temían ser deportados bajo una nueva ley de Oklahoma. Para cuando llegaron a una clínica, era demasiado tarde.
Una perforación intestinal que hubiera sido tratable mató al infante nacido en Estados Unidos. Los opositores de una ley que posteriormente fue implementada como la Ley de Protección de Ciudadanos y Contribuyentes de Oklahoma del 2007 colocaron la imagen del pequeño en afiches.
La ley, calificada por sus partidarios como la más severa contra la inmigración ilegal en Estados Unidos, entró en vigor el 1 de noviembre. Prohibe que los inmigrantes ilegales obtengan empleos o asistencia estatal, y establece como delitos el dar refugio o transportar a indocumentados.
"Lo triste es que el niño no tenía que morir si la ley 1804 de la Cámara de Representantes no hubiese existido", dijo Laurie Paul, que dirige la clínica a la que Edgar fue llevado finalmente. "Fue una tragedia total, porque la ley estaba ahí para crear los mitos y falsedades y el miedo".
Una porción final de la ley entrará en vigor el 1 de julio, requiriendo que compañías privadas verifiquen que todos los posibles contratados estén autorizados para trabajar.
Aunque es difícil definir cuál estado norteamericano tiene la ley más severa de inmigración, la de Oklahoma va más allá que la mayoría, porque incluye la cláusula acerca de refugio y transporte de indocumentados, dice Ann Morse, directora de programa para el Proyecto de Política de Inmigrantes de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.
Terra/AP
