Esta noche
Washington, 28 ene- El presidente de EE.UU., George W.Bush, dirigirá su último discurso sobre el Estado de la Unión, con el que querrá cimentar su legado ante un público que no confía en él, según los sondeos, y que ya piensa en su sucesor.
"Nos reunimos esta noche cuando nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado afronta peligros sin precedentes".
No se trata del inicio de su intervención de esta noche, sino de su primer discurso sobre el Estado de la Unión, en 2002. A juzgar por la cita, Bush parece que dejará el país en una situación similar a la que lo encontró.
El presidente se esforzará el porque los estadounidenses no lo vean así en una alocución que tendrá toda la pompa acostumbrada -las dos cámaras del Congreso en pleno presentes, las interrupciones frecuentes con aplausos, los asistentes ilustres-, pero que se quedará corta en contenido, según los expertos.
"Tradicionalmente en ese discurso el presidente marca su agenda legislativa para el año", dijo Gary Jacobson, profesor de política de la Universidad de California en San Diego.
"Pero él no puede anunciar ninguna propuesta ambiciosa. Ningún presidente ha estado en una posición tan débil como este", añadió.
Más de un 60 por ciento de los estadounidenses tiene una mala opinión de la gestión de Bush, según una decena de encuestas efectuadas este mes.
Al mismo tiempo, el presidente es cada vez más un espectador en la escena política en lugar de agente.
Los titulares los dominan las elecciones primarias, uno de los comicios más disputados en la historia reciente del país, en los que ni siquiera participa un "heredero" de la administración, pues el vicepresidente Dick Cheney no se presenta.
Asimismo, Bush se enfrenta a un Congreso controlado por los demócratas, que le acusan de no ceder un ápice para lograr leyes de interés para el país, y tienen poco interés en darle victorias en su último año de mandato.
Terra/EFE
