Violencia juvenil
Convivencia sin violencia
Joaquín Quintana nunca creyó que esa historia le sucedería a él. Tiene tres hijos de 17, 20 y 26 años.
Hace tres años, su hijo José María le pidió permiso para ir a una graduación con una amiga suya. Él le dijo que llegara a las 2 de la mañana, pero José María nunca llegó.
En su lugar, recibió una llamada a las 6 de la mañana para avisarle que su hijo estaba en el hospital, pues había sido golpeado por cinco menores de edad.
Chuste, su hijo, tenía 27 fracturas en la cara, y casi pierde un ojo.
"Yo si sentí al principio un sentimiento de venganza, porque es a lo que estamos acostumbrados en este país, nunca creemos en la justicia", dice Quintana.
Terra USA/BBC Mundo
