ESTADO DE LA UNIÓN
Washington, 28 ene (EFE)- El presidente George W. Bush relegó hoy a un segundo plano la reforma migratoria con una mínima referencia en su discurso del Estado de la Unión, lo que deja el tema en manos del próximo inquilino de la Casa Blanca.
En su último discurso del Estado de la Unión y consciente de que apenas hay posibilidades de sacar adelante la reforma migratoria, Bush pasó por encima del tema, aunque reconoció que es un problema que puede "resolverse".
"La inmigración ilegal es complicada, pero puede resolverse. Y debe solucionarse de una forma que respete nuestras leyes y nuestros más altos ideales", dijo Bush.
La mínima referencia ya había sido adelantada por la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, cuando horas antes confirmó que Bush no pedirá al Congreso que apruebe una reforma migratoria en lo que le queda de mandato.
"Él (Bush) es consciente de que eso no va a ocurrir este año", dijo Perino.
A lo largo del discurso, Bush destacó, no obstante, la necesidad de incrementar la seguridad en las fronteras. "Con su ayuda -dijo a los congresistas- mi administración está dando pasos para conseguirlo".
"Estamos aumentado el personal de seguridad, estamos levantando vayas y utilizando tecnología punta para frenar el cruce ilegal de fronteras, y al final de año habremos duplicado el número de agentes en la frontera", apuntó.
No obstante subrayó que la presión fronteriza no se verá atenuada hasta que se acometa una reforma que permita "dar legalidad a los trabajadores extranjeros que vienen a nuestro país, a sostener nuestra economía".
"Tenemos -prosiguió- que encontrar una manera humana y sensible de lidiar con la gente que está en el país de manera ilegal".
El discurso del Estado de la Unión confirmó lo que se esperaba:
tanto los líderes demócratas del Congreso como la Casa Blanca han
abandonado este año la lucha por una reforma migratoria que legalice
a buena parte de la población indocumentada en Estados Unidos.
Sin embargo, de cara a los comicios generales del próximo 4 de noviembre, la mayoría de los estadounidenses prefiere a un candidato que frene la inmigración ilegal al país.
Más del 76 por ciento de los estadounidenses considera que el tema de la inmigración ilegal será un factor "muy importante" o un "tanto importante" a la hora de elegir al próximo presidente de la nación, según una encuesta divulgada hoy por la empresa Zogby International.
La mayoría de los electores hispanos, según varias encuestas, estiman además que la economía y la guerra en Irak son los dos temas fundamentales del país, por delante de la reforma migratoria que quede relegada a un cuarto lugar o incluso quinto según los sondeos, detrás de la educación y los valores familiares.
La situación económica del país fue precisamente uno de los temas centrales del discurso del Estado de la Unión.
Bush reconoció que hay "preocupación" sobre la economía e instó al Congreso a aprobar rápidamente un paquete de estímulo.
"La economía está en un período de incertidumbre", afirmó Bush, en un momento en el que Estados Unidos se acerca al borde de una recesión. "En las cocinas de todo el país, existe preocupación sobre nuestro futuro económico", añadió.
Aun así, el presidente quiso calmar al país: "A largo plazo, los estadounidenses pueden estar confiados en nuestro crecimiento económico, pero a corto plazo todos podemos ver que el crecimiento está disminuyendo".
Agregó que "los salarios han crecido, pero también los precios de la alimentación y la gasolina. Las exportaciones han aumentado, pero el mercado inmobiliario ha bajado".
Para evitar la posible recesión, el presidente pidió al Congreso que apruebe sin demora un plan de estímulo acordado la semana pasada entre la Casa Blanca y los líderes demócratas de la Cámara Baja por valor de 150.000 millones de dólares.
El plan consiste en rebajas tributarias de entre 300 y 600 dólares para la gran mayoría de los estadounidenses, así como un recorte de impuestos por un monto total de 50.000 millones de dólares para las empresas, con el objetivo de incentivar la inversión.
El presidente también instó al Congreso a hacer permanentes las rebajas fiscales temporales aprobadas durante su mandato, una propuesta que le ganó la ovación en pie de los legisladores republicanos, mientras que los demócratas se quedaban sentados.
Además, se refirió al tema de la energía, uno de los asuntos recurrentes en sus discursos en los últimos años con la escalada del precio del crudo.
Para lograr "seguridad energética", el presidente dijo confiar en el ingenio de los científicos estadounidenses para crear "una nueva generación de tecnología de energía limpia". EFE cma/pgp/esc
Terra/EFE