Internacional
Por Simon Denyer
BODH GAYA, India (Reuters) - Historias de corrupción, saqueos y rivalidades religiosas ensombrecen el lugar donde se dice que Buda fue iluminado en el este de India hace unos 2.500 años, manchando uno de los sitios más sagrados del budismo.
Las escrituras lo describen como el "Ombligo del Mundo," y cada año lo visitan unos 100.000 peregrinos y turistas, atiborrando la ciudad de Bodh Gaya en el estado de Bihar y su templo Mahabodhi.
El antiguo pipal, ficus religiosa o la higuera sagrada, que crece en la parte posterior del templo, se dice que desciende de aquel bajo el cual Buda se sentó durante tres días y tres noches en el siglo VI A.C., antes de hallar las respuestas divinas bajo una luna llena.
Pero con los turistas y los peregrinos aparece el dinero, y con el dinero han llegado acusaciones cada vez mayores sobre conductas menos que angelicales.
Los sacerdotes y los monjes alegan que miles de dólares en donaciones para el templo han desaparecido misteriosamente, y que una gruesa rama del antiguo y sagrado árbol Bodhi fue podado y vendido en Tailandia en el 2006. Además, señalan que han desaparecido antiguas reliquias.
Los hindúes también veneran el lugar y es un monje hindú, Arup Brahmachari, el que está encabezando la campaña para poner en evidencia los delitos.
"No estoy luchando como un hindú, estoy luchando porque amo a Dios," afirmó. "Buda era el hijo de Dios, y alguien está comportándose indebidamente con su propiedad," agregó.
Muchos hindúes consideran que Buda es una encarnación del dios Vishnu.
El terreno donde se encuentra el templo le ha pertenecido a un cercano monasterio hindú durante años, y es administrado por un comité en el que los hindúes conservan la mayoría por sobre los budistas.
Pero los representantes de ambas religiones intercambian acusaciones.
Se han presentado cargos contra el poderoso ex secretario del Comité de Administración del Templo Bodhgaya, un hindú, y contra el ex funcionario de relaciones públicas del comité y el ex sumo sacerdote budista del templo.
Un informe de la policía al que tuvo acceso Reuters acusa a los tres hombres de "actividades viles" y solicita que se investigue su patrimonio privado.
Los testigos interrogados por la policía dijeron que el sacerdote le había ordenado a un empleado que cortara "partes sustanciales" del árbol y las llevara a su casa. Al trío también se le acusó de vender hojas caídas a los peregrinos y conservar las ganancias.
El ex secretario del templo Kalicharan Yadav niega las acusaciones, diciendo que la rama fue quitada en 1978 cuando el árbol fue podado, y dijo que los cargos en su contra estaban motivados políticamente, que fueron levantados sólo después de que su partido perdiera el poder en Bihar.
AMENAZAS DE MUERTE
El templo, con su estupa central que se eleva 55 metros por sobre el suelo donde se dice que Siddhartha Gautama se convirtió en "El iluminado," fue construido hace 1.500 años y se le declaró Patrimonio Universal de la UNESCO en el 2002.
Al interior, frente a una gigantesca estatua dorada de Buda se arrodillan y cantan peregrinos de Japón, Sri Lanka, China, Tailandia y algunas naciones de Occidente. Otros recolectan hojas caídas del árbol gigante que crecen en el parque del templo.
Vestido en túnicas blancas, el barbudo y descalzo Brahmachari señala con excitación el lugar donde la rama fue cortada, al igual que los nichos vacíos en torno a las inmediaciones del templo donde dice que hasta hace poco había estatuillas de Buda.
"Ellos enviaron la rama a Tailandia y la vendieron 1,5 millones de dólares," afirmó, agregando que había sido golpeado dos veces y recibió varias amenazas de muerte desde que comenzó su campaña.
El gobierno, según sostuvo, simplemente no estaba interesado.
"Nadie escucha. Estoy harto de escribir cartas," se quejó.
Pero él no está sólo con su ira. Lo acompañan sacerdotes budistas que administran muchos otros templos y monasterios que han aparecido en Bodh Gaya.
Si bien sus cuentas son auditadas, los sacerdotes se quejan de que el templo no hace nada por apoyar las escuelas y hospitales locales, a pesar de contar con ingresos sustanciales.
"El dinero entra, pero a adonde va nadie lo sabe," dijo Bhante Pragyadeep, tesorero de la Asociación de Monjes Budistas de India.
El magistrado de distrito, Jitendra Srivastava, ha estado dirigiendo el comité del templo desde que el escándalo salió a la luz y el mandato del panel anterior expiró.
"Todos los secretarios han estado envueltos en alguna controversia (...) Es muy lamentable," aseveró.
Se han gastado cantidades significativas de dinero "para embellecer el templo y proporcionarle las instalaciones para un turismo internacional," señaló, y no han aparecido acusaciones de corrupción desde que él se hizo cargo.
Si bien la acusación por cortar la rama ahora pendía de resolución judicial, los cargos por otros delitos carecían de evidencias.
"Mucha gente dice esto pero no tengo evidencias creíbles. Queda por ver si estas personas se han llevado el dinero," sostuvo.
Mientras tanto, muchos sacerdotes budistas dicen que ellos, y no los hindúes, deberían estar administrando uno de los lugares más sagrados de su religión.
Pero el magistrado Srivastava dice que eso no sería garantía de honestidad en el futuro. "Un ladrón puede ser hindú o budista," indicó. "Un ladrón es un ladrón, no tiene religión," añadió.
(Editado en español por Marion Giraldo)
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Terra/Reuters