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El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el nuncio del Vaticano en España, Manuel Monteiro, hablaron el jueves de los roces entre el ejecutivo y los obispos españoles en un encuentro "muy cordial" en el que no se habló de que España vaya a cambiar sus relaciones con la Iglesia.
El encuentro fue "muy cordial de diálogo y de entendimiento, que es el que hemos mantenido con el Vaticano a lo largo de estos cuatro años", declaró en conferencia de prensa la vicepresidenta del gobierno María Teresa Fernández de la Vega.
La número dos del gobierno español aseguró que "no se hizo ningún planteamiento de que fuera a haber ninguna modificación en la política del gobierno" con la Iglesia católica, en un período de tensas relaciones entre el gobierno y la Iglesia española.
En el encuentro se pudo "analizar la situación" sobre las "discrepancias en algunas actuaciones de la Conferencia Episcopal (Española), que ya se saben y que ya se han trasladado a la Conferencia y también al Vaticano" y "no ha habido ni reproches ni recomendaciones", aseguró.
El detonante de las difíciles relaciones entre el gobierno español y la Conferencia Episcopal Española (CEE), que congrega a los obispos, fue una concentración convocada el 30 de diciembre por la CEE.
Algunos de ellos acusaron al gobierno de socavar la democracia y los derechos humanos con leyes como el matrimonio homosexual, la asignatura Educación para la Ciudadanía y también el aborto, que no es novedad de este gobierno sino que está permitido en España con condiciones desde hace 22 años.
Un mes después la CEE emitió una "nota de orientación" a los católicos ante las elecciones generales del 9 de marzo en la que criticó las fallidas conversaciones del gobierno con la organizacón independentista armada vasca ETA y el matrimonio homosexual.
El gobierno español manifestó "malestar e indignación" al Vaticano por esa nota.
Terra/AFP