ARGELIA-ISLAMISMO
Samir Knayaz Argel, 22 feb (EFE)- El islamismo político y su influencia en la sociedad ha experimentado un cierto retroceso en Argelia en los últimos años, aunque sigue presente a diferentes niveles, según declaraciones a Efe del imán Salah, que oficia en la mezquita de un barrio popular de Argel.
"No es la práctica de la religión la que ha retrocedido, al contrario. No hay más que ver las mezquitas del país durante el rezo de los viernes para convencerse. Es el discurso extremista radical y la utilización del Islam con fines políticos el que ya no atrae a la población", asegura el jeque Salah, que a sus 53 años ha seguido la evolución de su país desde el decenio negro de los años noventa.
En el seno de la sociedad, el comportamiento, especialmente de los jóvenes, ya no es el mismo que hace algunos años.
Los chicos y chicas siguen la última moda europea en el vestir, escuchan los últimos éxitos de los cantantes occidentales y pasan horas delante de la televisión viendo los canales internacionales de las parabólicas o ante las pantallas del ordenador enganchados a Internet.
Especialmente en las grandes ciudades los cambios son más perceptibles.
Tanto en Argel como en Orán, Annaba, Sétif o Constantina, las chicas se sientan cada vez más al volante, se agarran del brazo de sus amigos sin complejos y se enfundan ropa occidental.
No dudan ya más en acudir a las playas con trajes de baño de última creación, encontrarse en grupos en los salones de té o adentrarse en las discotecas.
El "hiyab" islámico (pañuelo que cubre la cabeza) no ha desaparecido, pero se ha "modernizado". No es ya ese trozo de tela austero y negro sino una pañoleta de colores vivos a menudo asociado a un pantalón ajustado y a una chaqueta corta.
Los chicos, por su parte, se visten a la moda hip-hop, se cubren el cabello con gel o con una gorra de rapero y sueñan con vivir la "bella vida" de Europa.
El discurso islamista radical continúa ejerciendo, con todo, una sensible influencia en las capas más desfavorecidas y entre las personas más vulnerables.
Entre ellos, algunos jóvenes en paro y sin expectativas que acaban enrolándose en las filas de Al Qaeda y cometiendo atentados suicidas como los de los últimos meses en Argel y la Cabilia.
El Islam, en su versión política, surgió con fuerza en el país a finales de la década de 1980, con la emergencia de una corriente religiosa que eligió llamarse Frente Islámico de Salvación (FIS) y abogar por la construcción de un Estado teocrático.
El nacimiento del FIS provocó una verdadera convulsión en una sociedad argelina profundamente impregnada de todo lo religioso y muy practicante, pero que nunca había caído en el fundamentalismo.
Aprovechando el marasmo político, la crisis social latente y el descontento popular y tocando adecuadamente la fibra religiosa, los dirigentes del FIS se presentaron como salvadores, afirmando que el Islam sería "la solución a todos los problemas de Argelia" y prometiendo el paraíso a quienes engrosasen las filas del partido.
Las transformaciones se aceleraron, el FIS absorbió sobre todo a los jóvenes y Argelia se convirtió en un paradigma del fundamentalismo religioso.
Veinte años y un decenio sangriento más tarde, las cosas parecen haber evolucionado relativamente en el plano social y de manera incontestable en el terreno político.
Considerados hasta finales de los 90 como la segunda fuerza del país tras el ex partido único Frente de Liberación Nacional (FLN), los partidos islamistas acusaron una regresión sin precedentes en su historia en los últimos años, que quedó claramente ilustrada en las elecciones legislativas (mayo) y locales (noviembre) de 2007.
El Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), dirigido por Abu Djerra Soltani, consiguió sólo 52 escaños sobre 389 del Parlamento y perdió 17 respecto a 1997.
En los comicios locales de noviembre pasado, la pérdida de terreno del MSP se confirmó, ya que sólo consiguió el 10,69 por ciento de los votos emitidos.
Lo mismo ha pasado con el partido An-Nahda, formación con mucha fuerza a comienzos de este siglo, que logró aprobar una ley en 2002 para prohibir la importación de bebidas alcohólicas, pero que sólo obtuvo tres escaños en las últimas legislativas y menos del 2 por ciento de los votos en las locales.
"El movimiento islamista en Argelia está en retirada y su base no cesa de dispersarse", reconoció Soltani al día siguiente de las elecciones. EFE sk-jg/msr
Terra/EFE