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Una delegación del gran rabinato de Jerusalén se reunirá la semana próxima en el Vaticano para discutir sobre los problemas que desata la "oración por los judíos" de la misa en latín del Viernes Santo, anunció este martes el cardenal Walter Kasper.
Al término del encuentro, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano y mano derecha del papa Benedicto XVI, divulgará un texto sobre el asunto, precisó la misma fuente.
Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, reconoció que la reintroducción en el 2007 de la misa en latín, autorizada por Benedicto XVI, suscita preocupaciones en el mundo judío.
Para el gran rabino de Roma, Riccardo Di Segni, el texto "constituye un obstáculo para el diálogo entre judíos y cristianos", aseguró.
"Con el texto aclaratorio del cardenal Bertone espero que se esclarezca el asunto, no creo que se resuelva, pero sí que se clarifique. Espero sobre todo que se supere la irritación", aseguró Kasper.
Por siglos y hasta la reforma litúrgica aprobada por el Concilio Vaticano II en los años 60 del siglo XX, los católicos pedían la conversión de los judíos en la oración del Viernes Santo que conmemora la muerte de Cristo en la cruz.
La oración dejó de ser recitada tras la eliminación del misal en latín y volvió a reaparecer cuarenta años más tarde, con algunas modificaciones, tras la reciente rehabilitación de la antigua misa por Benedicto XVI.
El texto antiguo pedía la "conversión de los judíos" para que Dios "quite el velo de los corazones a los judíos" y "no niegue su misericordia incluso a los judíos" para que se curen de su "ceguera" y puedan aceptar a Jesucristo "y ser liberados de su oscuridad".
Aunque para la sensibilidad contemporánea el texto resulta duro, se trata de una versión mitigada desde que el papa Juan XXIII suprimió en 1959 la expresión "recemos por los pérfidos judíos" con la que comenzaba la plegaria.
Terra/AFP