¿Miedo al infierno?
Con los científicos es más fácil: si se dedica a la manipulación genética, derecho al infierno.
Creo que los narcotraficantes nunca se hicieron ilusiones respecto a su destino, pero el caso de los drogadictos me parece más complejo: ¿sería justo que terminen en el infierno después de haberlo vivido en la tierra?
¿No deberían tener una conmutación de la pena?
En fin, la doctrina eclesiástica está hecha de vaivenes y puntos oscuros, como el sexo de los ángeles.
Ni siquiera el infierno es un lugar seguro.
En 1999 el entonces papa Juan Pablo segundo había aclarado que no era un lugar sino una situación: el alejamiento de Dios.
El año pasado, el actual papa Benedicto XVI dijo que el infierno existe.
Y, por lo que se ve, en estos tiempos de la globalización estará tan lleno que pronto tendrán que construirle una sucursal para albergar a sus nuevos reclusos.
Terra/BBC Mundo
