Escenas violentas
PEKIN (Reuters) - Manifestantes en la capital del Tíbet, Lhasa, incendiaron el viernes comercios y vehículos y clamaron por la independencia del territorio, afectado por las mayores protestas en cerca de dos décadas que han puesto a prueba el control de China a meses de los Juegos Olímpicos.
Las marchas callejeras pacíficas por parte de monjes budistas tibetanos durante los días previos dieron paso a mayores escenas de violencia y resentimiento en la remota región montañosa.
"Ahora está muy caótico fuera," dijo por teléfono un residente tibetano. "La gente ha estado quemando autos y motocicletas y buses. Hay humo por todas partes y están arrojando piedras o rompiendo ventanas. Estamos asustados."
Otro residente tibetano contó que había "protestas en todas partes. Ya no es más solo de los monjes. Ahora se les unieron un montón de residentes," dijo el hombre.
La molestia ha irrumpido a pesar de las repetidas afirmaciones de China acerca de que el pueblo tibetano está agradecido por las mejorías en sus vidas, y amenaza con manchar los preparativos para los Juegos Olímpicos de Pekín.
El dominio chino en el remoto Tíbet budista se ha vuelto el foco para los críticos con vistas a los juegos de agosto, con marchas globales esta semana para conmemorar el 49 aniversario de un fallido levantamiento contra el poder comunista.
Dichas marchas aparentemente dieron valor a los monjes budistas para manifestarse por las calles de Lhasa, desafiando la intensa presencia policial e informaciones de clausuras a varios monasterios, dijeron fuentes con conocimiento de la región.
Terra/Reuters

