Internacional
Por Nick Mulvenney y Lindsay Beck
PEKIN (Reuters) - China prometió el miércoles llevar la antorcha olímpica al Tíbet pese a los mortíferos disturbios ocurridos en la remota región y dijo que el país estaba en una "lucha de vida o muerte" por el territorio con los seguidores cercanos al Dalai Lama.
En Londres, el primer ministro Gordon Brown señaló que su par chino, Wen Jiabao, le había dicho que estaba preparado para mantener conversaciones con el Dalai Lama bajo ciertas condiciones.
"El premier me dijo que, sujeto a dos cosas que el Dalai Lama ya ha dicho, --que no apoya la independencia total del Tíbet y que renuncia a la violencia-- que estaría preparado para iniciar un diálogo con el Dalai Lama," dijo Brown.
Brown dijo al Parlamento que él mismo se reuniría con el líder del budismo tibetano que actualmente vive en el exilio.
La campaña en el Tíbet y provincias cercanas, luego de una ola de disturbios que podría haber dejado decenas de muertos, provocó pedidos de boicot a los Juegos Olímpicos de Pekín, que China quiere que se conviertan en una celebración a su surgimiento como potencia mundial.
"La situación en el Tíbet se ha estabilizado esencialmente, el relevo de la antorcha olímpica continuará según lo programado," dijo en conferencia de prensa Jiang Xiaoyu, vicepresidente ejecutivo del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Pero las protestas por el Tíbet probablemente empañarán el relevo de la antorcha en su viaje a través de 19 ciudades fuera de China, en abril, en su travesía de 97.000 kilómetros alrededor del mundo.
"Mantenemos la opinión de que dichas actividades (protestas internacionales) son un desafío a la Carta Olímpica," apuntó Jiang.
"Dichas actividades no ganarán los corazones y mentes de la gente y están condenadas al fracaso. El mensaje que estamos intentando transmitir a través de la carrera de relevos de la antorcha es paz, amistad y armonía," agregó.
China acusa al Dalai Lama de orquestar las protestas y disturbios liderados por monjes, los incidentes más serios en la región del Himalaya en cerca de dos décadas, para intentar boicotear los Juegos, que se desarrollarán entre el 8 y 24 de agosto.
"El Dalai es un chacal en túnica de monje budista, un espíritu maligno con un rostro humano y corazón de bestia," dijo el secretario del Partido Comunista del Tíbet, Zhang Qingli, en una teleconferencia con funcionarios regionales, según el China Tibet News.
"Estamos involucrados en una batalla de sangre y fuego con el grupo de Dalai, una lucha de vida o muerte entre el enemigo y nosotros," añadió.
El líder espiritual niega haber ideado las protestas, que culminaron el viernes pasado en un motín en la capital del Tíbet, Lhasa. El Dalai Lama vive en la ciudad india de Dharamsala y ha dicho reiteradamente que sólo quiere mayor autonomía para su tierra natal, no la independencia de China.
Su Gobierno en el exilio dice que 99 personas murieron cuando las fuerzas de seguridad chinas ingresaron a la región para sofocar los disturbios. Pekín dice que al menos 16 perdieron la vida, en su mayoría civiles "inocentes."
El Servicio de Noticias de China, una entidad oficial, informó que 160 manifestantes de Lhasa se entregaron hasta el momento a las autoridades. El Gobierno del Tíbet fijó un plazo para la medianoche del lunes para que aquellos involucrados en los disturbios se rindan.
(Reporte adicional de Chris Buckley y Benjamin Kang Lim en Pekín, John Ruwitch en la provincia de Sichuan y Tan Ee Lyn en Hong Kong, editado en español por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters