Internacional
Por Adrian Croft
LONDRES (Reuters) - El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo el miércoles que se reunirá con el líder tibetano exiliado, el Dalai Lama, durante su visita a Gran Bretaña en mayo, arriesgándose a dañar su búsqueda de relaciones más cercanas con China.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, acusó al Dalai Lama de idear las protestas contra el dominio de China en el Tíbet, que culminaron con disturbios en los que podrían haber muerto docenas. El líder tibetano niega las acusaciones.
"Me reuniré con el Dalai Lama cuando esté aquí en Londres," dijo Brown al Parlamento. "Creo que es importante que todos facilitemos las discusiones (sobre el Tíbet)," agregó.
Activistas del Tíbet y los conservadores de la oposición recibieron positivamente el anuncio de Brown acerca de que se reuniría con el Nobel de la Paz, que está previsto visite Gran Bretaña a fines de mayo.
"Estamos absolutamente encantados con que Gordon Brown haya esto hecho este anuncio," formuló Anne Holmes, directora de Free Tibet Campaign, que aboga por la autonomía tibetana.
Holmes exhortó a Brown a reunirse con el Dalai Lama en su residencia oficial de Downing Street, dándole al encuentro un valor agregado.
Pero analistas dijeron que la medida podría tener repercusiones.
La decisión de la canciller alemana, Angela Merkel, el año pasado, de reunirse con el Dalai Lama, condujo a un congelamiento de cuatro meses en las relaciones entre Alemania y China, la cuarta mayor economía del mundo, que lleva creciendo a un ritmo de dos dígitos durante años, y es considerada un mercado crucial en los negocios globales.
"Cuando Angela Merkel se reunió con el Dalai Lama, el Gobierno chino realmente se molestó," dijo Yiyi Lu, experta en política china en el instituto Chatham House de Londres.
El momento del anuncio de Brown, poco después de los disturbios en el Tíbet y meses antes de que Pekín albergue los Juegos Olímpicos, es particularmente delicado, agregó.
Por momentos en el pasado, el enojo chino con gobiernos occidentales afectó acuerdos comerciales, dijo.
Brown lanzó una estrategia para mejorar las relaciones con China, acentuando en una visita en enero que Gran Bretaña está abierta al comercio e inversiones chinas y a ejercer presión para que el nuevo fondo de riqueza soberana de Pekín, de 200.000 millones de dólares, abra una oficina en Londres.
Pero también ha estado bajo presión de activistas de derechos y legisladores para reunirse con el líder espiritual tibetano. Más de 100 legisladores de todos los partidos firmaron una moción parlamentaria instándolo a hacerlo.
(Reporte de Adrian Croft; Editado en español por Lucila Sigal)
Terra/Reuters