BOLIVIA-MORALES
La Paz, 24 mar (EFE)- El ex gobernante boliviano Jaime Paz Zamora (1989-1993) cree que el proceso autonómico de su país es "imparable" y terminará con el "evismo", si el presidente Evo Morales no imprime "un cambio dramático" en su gestión.
Paz Zamora realizó este pronóstico en una entrevista publicada hoy por el diario La Razón, de La Paz.
"La revolución autonómica va a conformar otro tipo de país y cuando vengan los referendos autonómicos -que en mi opinión son imparables-, inaugurarán la etapa del 'posevismo', lo que no significa el fin de Evo. Si no hay un cambio dramático del presidente, será el fin del 'evismo'", apuntó Paz Zamora.
El ex mandatario, miembro de la socialdemocracia internacional, gobernó en su momento en una alianza con Hugo Banzer (dictador en el período de 1971-1978 y presidente constitucional entre 1997 y 2001).
Según Paz Zamora, Morales en sus dos años de gestión no ha logrado articular la gobernabilidad en Bolivia, cuya democracia está "pariendo" la "revolución" autonómica, así como en su momento "parió a Evo".
"Nadie tiene derecho a hacer perder el tiempo de esta manera a los bolivianos. Estamos perdiendo nuestro mejor cuarto de hora en toda nuestra historia", dijo Paz Zamora en alusión a la crisis de gobernabilidad que achaca a la gestión de Morales.
A su juicio, en estos tiempos, "alguien que pretende gobernar desde la izquierda pura resulta que se dejará llevar por sus mandatos ideológicos, por un programa rígido" y provocará "ingobernabilidad en su propia sociedad e incluso en los sectores mismos que le hayan ayudado a ganar una elección".
"El 'evismo' -independientemente de Evo - tiene una visión de un partido cuasi único, con pensamiento único, ideología absorbente, con una visión de que los problemas de la sociedad se resuelven a través de la confrontación, y la visión de un ukurruna (tierra adentro en quechua)", al margen de la globalización, dijo Paz Zamora.
Insistió en que al Gobierno de Morales "le falta una visión histórica que explica la ingobernabilidad en la que cae peligrosamente", un proceso que, a su juicio, "se quiere camuflar" con lo que el Gobierno llama "empate catastrófico".
"¿Empate sólo por el hecho de que por un lado estén el presidente y por el otro algunos prefectos? La sociedad es más grande que los que están con Evo y los que están con los prefectos (gobernadores)", apuntó.
El presidente Morales tiene al frente a opositores que controlan el Senado y que bloquean sus iniciativas legislativas y también dirigen seis de los nueve departamentos del país.
Evo Morales también tiene un problema con la gobernación de la región de Chuquisaca, ganada por un oficialista que renunció al cargo el año pasado y cuyo sustituto interino fue desconocido por la población opositora de Sucre que nombró de facto a una indígena para el cargo. EFE ja/sam/lnm
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