Violencia juvenil
Asimismo, en el caso de Chihuahua, la corriente emo va creciendo, y sus sitios de reunión son los grandes centros comerciales, cines o antros, pero debido a que, dicen, la gente los mira "como objetos extraños", prefieren esconderse y evitan salir a la calle.
En estados como Michoacán, Veracruz y San Luis Potosí, la presencia de los emos se ha percibido en las ciudades, aunque por ahora no se han registrado hechos en los cuales se incite a la violencia o a las agresiones en su contra, además que son pocos en número a diferencia de otras entidades.
Por otro lado, en el sureste del país, los emos son considerados una moda con impacto mediático en los últimos días, aunque sin presencia y arraigo entre los jóvenes de esta zona.
En Chiapas, este movimiento carece de representatividad y no trasciende aún. Con una población que tiene un gran porcentaje indígenas, esta entidad se encuentra excluida de este movimiento que ha cobrado impacto en sitios eminentemente urbanos.
A su vez, en Yucatán, sus alrededor de dos millones de habitantes tampoco se han visto influidos por este movimiento, aunque sí hay otros como los rastas y darks.
Terra/Notimex
