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Por Martin Dokoupil
PRAGA (Reuters) - La economía de la zona euro es menos vulnerable a una crisis financiera que la de Estados Unidios, y su panorama de crecimiento a corto plazo es mejor, dijo el martes un miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), Christian Noyer.
Pero la turbulencia financiera hace que sea más importante que nunca mantener controladas las expectativas de inflación, dijo Noyer en un discurso para una presentación en Praga.
Un miembro de la Junta Directiva del BCE, Lorenzo Bini Smaghi, enfatizó el mismo concepto en una entrevista con un diario italiano publicada el martes.
Bini Smaghi agregó que los factores que impulsan el costo de vida principalmente están fuera del control del banco central, aunque son temporarios.
"Las decisiones (sobre las tasas de interés) se basan en las expectativas de inflación, no en la inflación pasada," dijo al diario Il Corriere della Sera. "Es por eso que la actual subida de los precios debe ser extraordinaria y no debe provocar una espiral de precios y costos."
La inflación de la zona euro alcanzó un 3,5 por ciento en marzo, máximo nivel desde el lanzamiento de la moneda única.
La meta del BCE es mantener la inflación apenas debajo del 2 por ciento a mediano plazo, y los funcionarios frecuentemente han dicho que controlar las expectativas inflacionarias, que afectan a las demandas salariales y la fijación de precios, es una herramienta principal para lograrlo.
Desde junio del año pasado, el BCE ha mantenido las tasas sin cambios en el 4 por ciento, y Bini Smaghi dijo que si no lo hubiera hecho, la inflación ahora sería aún más alta.
Pero la desaceleración del crecimiento ha originado pedidos de algunos políticos y empresarios que dicen que el BCE debe recortar pronto sus tasas de interés.
Los datos de los gerentes de compras de la zona euro para marzo, difundidos el martes, resumen el dilema que enfrenta el BCE.
La actividad manufacturera bajó a su menor ritmo desde octubre del año pasado, mientras que los precios de los insumos están en sus máximos desde septiembre del 2006.
Noyer, quien dirige el Banco de Francia, dijo que mantener controladas las expectativas de inflación era la principal prioridad.
"Un anclaje sólido de las expectativas de inflación sigue siendo el requisito previo para recortar las tasas en momentos de mayor incertidumbre financiera y riesgos a la baja para el crecimiento. Estoy convencido de que en momentos de turbulencia financiera, es aún más necesario asegurar la estabilidad de precios," sostuvo.
La política del BCE, de mantener las tasas sin cambios, contrasta con la de otros bancos centrales afectados por la turbulencia de los mercados financieros, como la Reserva Federal de Estados Unidos.
Noyer dijo que esto se debía a las diferencias entre Estados Unidos y la economía de la zona euro, en particular, en el hecho de que los consumidores europeos se endeudaron menos y que los bancos europeos también se involucraron menos en la crisis subprime.
"La evidencia empírica respalda la opinión de que las consecuencias económicas reales de una tensión financiera prolongada deberían ser relativamente menos perturbadoras en el área del euro," dijo.
"El panorama económico de corto plazo es mucho más alentador en la zona euro que en Estados Unidos. Incluso si nuestras economías se desaceleran, no se ve una recesión en el horizonte," añadió el funcionario.
(reporte adicional de Valentina Za en Milán y Peter Laca en Praga, escrito por David Milliken, Editado en Español por Gabriel Burin)
Terra/Reuters