América Latina
Por Luis Jaime Acosta
BOGOTA (Reuters) - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, anunció el miércoles que ordenará extraditar a Estados Unidos al primer ex comandante paramilitar, a quien excluyó de un proceso de paz bajo acusaciones de que continuaba dirigiendo actividades de narcotráfico desde una prisión.
El mandatario hizo el anuncio después de que la Corte Suprema de Justicia autorizó la extradición de Carlos Mario Jiménez, un antiguo comandante paramilitar que dirigió un ejército irregular de unos 5.000 hombres responsables de masacres y narcotráfico, entre otros crímenes.
"Usted sabe que el Gobierno había anunciado esa decisión y se cumplirá," dijo Uribe a periodistas en la ciudad de Florencia, la capital del selvático departamento de Caquetá.
"Va el trámite ahora en el Ministerio del Interior y en la (Secretaría) Jurídica de la Presidencia y se ordenará la extradición," precisó horas después en Bogotá.
Jiménez, alias "Macaco," se convertirá en el primer jefe paramilitar en ser extraditado a Estados Unidos para que responda por cargos de narcotráfico y lavado de activos.
"El tema es muy sencillo: Quien cumpla bien con las obligaciones de justicia y paz no tiene ese riesgo," explicó Uribe.
En agosto del 2007 el Gobierno colombiano ofreció extraditar a Estados Unidos a Jiménez, confinado en una cárcel de alta seguridad, después de que lo excluyó de un acuerdo de paz.
COMPROMISOS DE PAZ
El Gobierno de Uribe y los escuadrones paramilitares iniciaron a mediados del 2003 una cuestionada negociación de paz que permitió que más de 31.000 combatientes de esos grupos armados ilegales entregaran las armas, mientras la mayoría de sus antiguos comandantes permanecen encarcelados.
Los ex jefes paramilitares acusados de delitos como asesinatos, masacres, secuestros, torturas, desapariciones y narcotráfico, deberán pagar entre 5 y 8 años de cárcel.
En la negociación el Gobierno asumió el compromiso de no extraditar a los ex jefes paramilitares a Estados Unidos con la condición de que cumplan requisitos que incluyen no volver a cometer delitos, confesar sus crímenes, pagar una condena y reparar a sus víctimas.
En el pasado la Corte Suprema de Justicia autorizó la extradición de otros jefes paramilitares como Salvatore Mancuso, pero el Gobierno las congeló con la condición de que cumplieran los compromisos del acuerdo de paz.
Pese a autorizar la entrega de Jiménez, el presidente del tribunal, Francisco Ricaurte, pidió a Uribe tener en cuenta los compromisos de la negociación referentes a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.
Los paramilitares surgieron en la década de 1980 financiados por ganaderos, comerciantes, terratenientes y narcotraficantes para defenderse de los ataques de la guerrilla izquierdista.
(Reporte de Luis Jaime Acosta; Editado por Juana Casas)
Terra/Reuters