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ESPAÑA-BANDAS 

Más de 250 bandas juveniles están arraigadas en grandes ciudades españolas

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6/4/2008 - 14:23(GMT)

Ana Rodrigo Madrid, 6 abr (EFE)- El fenómeno de las bandas juveniles desembarcó en España hace cinco años, en el caso de las latinoamericanas en versiones menos feroces que las que actúan en sus países de origen, y se han asentado en las grandes capitales, donde hay identificados unos 250 grupos.

Historia continua abajo

Según la juez española de menores Concepción Rodríguez, las bandas en España podrían clasificarse en aquellas que tienen una ideología definida: de extrema derecha (se habrían identificado 47 grupos) y de extrema izquierda (70), y las latinoamericanas que, en 2007, podrían ascender a 150.

Se asientan sobre todo en Madrid y Barcelona, pero el fenómeno también se extiende en los últimos años a otras regiones como la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Aragón.

Su implantación en Europa es reciente y, a diferencia de las que actúan en Latinoamérica, son menos peligrosas porque no están vinculadas al tráfico de armas y de drogas, explica la juez.

Según datos de Europol, en 2002 el número de bandas en Europa ya superaba las cuatro mil y en más de 40.000 los menores que las integraban.

En España, se observa un aumento de las pandillas procedentes de Latinoamérica que en 2006 eran 20 y el pasado año ascendían a 150, precisa la juez de menores, aunque también lo han hecho las vinculadas a la extrema izquierda y a la extrema derecha.

Las de origen latinoamericano están integradas por jóvenes de entre 14 y 23 años, en su mayoría varones (sólo hay un 10 por ciento de mujeres que desempeñan un papel auxiliar) y un tercio sólo permanece más de un año.

Son urbanas y están jerarquizadas: encabezadas por un líder -que puede ser adulto-, con mandos secundarios y muchos aspirantes.

Se financian por cuotas aportadas por sus miembros, tienen características de las sectas y son la cantera para la delincuencia organizada.

Las bandas juveniles más implantadas en España son los Latin Kings, Ñetas y Dominicans Don't Play.

El origen está en EEUU a principios del siglo XIX, mientras su entrada en Europa se produce en el año 2000, "de la mano de la reagrupación familiar", y unos años después en España, argumenta la juez.

El asesinato de Ronny Tapias, el estudiante colombiano de 17 años apuñalado en cuando salía de su instituto de Barcelona, el 28 de octubre de 2003, dio la alarma de la llegada de estas bandas.

"No te lo podías creer cuando leías los atestados" policiales de lo que sucedía en el entorno de esos grupos de menores, explica el fiscal de menores Francisco Manuel García Ingelmo, quien reconoce que las actuaciones de estas pandillas "pilló por sorpresa".

El fiscal destaca el "buen trabajo policial que ha hecho que el problema no haya ido a más" y que este fenómeno "esté estabilizado", aunque aconseja "no bajar la guardia" y no "minimizarlo".

Las bandas no son una moda de adolescentes, sus miembros no luchan sólo contra otras bandas rivales y la única solución no es la cárcel, son mitos que hay que descartar, coinciden los expertos que han intervenido esta semana en las jornadas sobre la violencia escolar y grupal organizadas por la Universidad Pontificia de Comillas.

De ahí la importancia de la prevención ante los primeros signos de alarma: distanciamiento de los antiguos amigos, cambios extraños de comportamiento o miedo cuando ven un agente de Policía, lo que puede significar que ha podido participar en alguna pelea.

Ante esta situación, la familia debe mantener la calma, aconseja la juez Concepción Rodríguez, observar al menor, buscar momentos para la relación y si se confirman las sospechas buscar ayuda de profesionales.

El defensor del Menor de Madrid, Arturo Canalda, recuerda que "los integrantes no son sólo latinos, sino que empiezan a incorporarse personas autóctonas y cada vez con menor edad".

"Jóvenes que no se sienten integrados, en las bandas tienen ese protagonismo, son alguien", explica el defensor, quien recuerda que las situaciones de fracaso escolar y la soledad también favorecen su inclusión en estos grupos.

Las propuestas de esta institución son desarrollar "un buen trabajo social en los barrios más desfavorecidos y de acogida en los centros educativos para los recién llegados", sin olvidar su protección ante la soledad, por ejemplo con actividades extraescolares.

"Cuando el menor ya está en una banda, hay que poner medios para descabezarlas y proporcionar vías fáciles para que puedan salir de ellas, que funcionan como entornos mafiosos", concluye. EFE arv/me/jc

Terra/EFE

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