América Latina
Por Milexsy Durán
VARADERO, Cuba (Reuters) - Algunos cubanos corrieron el fin de semana al famoso balneario de Varadero para disfrutar de las cálidas playas, los hoteles lujosos y hasta de carros rentados, una semana después de que el presidente Raúl Castro diera luz verde al turismo nacional.
La reapertura de los hoteles, que habían sido exclusivos para extranjeros desde principios de la década de 1990, disparó expectativas de mejoras de vida entre los cubanos pese a que para la mayoría son una quimera por los bajos salarios, que promedian unos 17 dólares al mes.
"(El cubano) quizás se dedique un día a trabajar y a ahorrar, como era antes, no para venir todos los días, ni todas las semanas, pero ya hay la posibilidad," expresó Pedro, un cubano que pasó el fin de semana en el hotel Meliá Las Américas, en Varadero, a unos 130 kilómetros al este de La Habana.
Al suceder a su convaleciente hermano Fidel a fines de febrero, Raúl Castro prometió levantar el "exceso de prohibiciones" vigentes en la isla.
Para muchos la medida tiene un fuerte impacto "psicológico y político," según han señalado algunos analistas.
Pedro, quien fue invitado por su yerno que emigró hace ocho años a Estados Unidos y estaba de visita en Cuba visitando a su familia, confesó que su dinero no alcanza para alojarse en un hotel donde una noche cuesta 210 dólares con todo incluido.
"Tu ves, esto es una medida que más bien satisface a inquietudes y problemas políticos que siempre se han trabajado contra Cuba en el exterior," dijo Pedro, quien prefirió no dar su apellido ni otros detalles personales.
También en las últimas semanas, Raúl Castro autorizó la venta de electrodomésticos como DVD, ollas eléctricas y motos chinas, además de permitir a los cubanos comprar líneas de telefonía móvil.
YA NO ERES "UN BICHO RARO"
La prohibición que impidió a los cubanos entrar en los hoteles en la década de 1990 coincidió con la apertura al turismo extranjero para paliar la crisis económica de la isla tras el colapso de su antiguo benefactor, la Unión Soviética.
La prohibición de entonces fue motivo de frustración para muchos que estaban acostumbrados a pasar las vacaciones en hoteles en las décadas anteriores.
"Antes no podías hacerlo porque en la puerta no te dejaban entrar (...) Te miraban como a un bicho raro," dijo Lázaro López, un cubano que vive hace ocho años en Miami, en Estados Unidos, contento de poder llevar a su hija de 15 años a un hotel mientras visita su país natal.
Jessica, la hija de Lázaro, dijo emocionada que se sentía una "privilegiada."
"Aquí hay más cosas, cosas que a lo mejor antes no pudimos tener (...) Antes no podía (venir), esto se veía muy cerrado," dijo Jessica saliendo del mar.
Los cubanos pagarán las tarifas actuales por los servicios hoteleros y la renta de autos. Hasta ahora no hay ofertas preferenciales ni rebajas para los nacionales.
"Varios (cubanos) se han quedado. Se les trata igual que a cualquier turista. El cubano se siente muy bien," dijo Armando, un cantinero del hotel Riviera en La Habana.
La restricción recién levantada fue también utilizada por el Gobierno comunista para reprimir la prostitución que apareció con la entrada de turistas extranjeros.
Los extranjeros tenían entonces que alquilar casas particulares para pasar la noche con sus novias cubanas.
"Hasta ahora los únicos cubanos que han venido a quedarse son unas jineteras (prostitutas) con hombres viejos tarde en la noche," dijo un portero del hotel Nacional de La Habana, donde una habitación doble cuesta 162 dólares la noche.
Según cifras oficiales, cerca del 60 por ciento de los cubanos tiene acceso a las divisas a través de remesas que reciben de sus familiares en el exterior y mediante el pago de bonificaciones de algunas empresas estatales o de empleadores extranjeros.
(Reporte de Milexsy Durán; escrito por Rosa Tania Valdés; editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters