América Latina
Por Carlos Alberto Quiroga
LA PAZ (Reuters) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, descartó el lunes decretar un estado de sitio para impedir un no autorizado referendo de autonomía en el distrito oriental de Santa Cruz, que se ha convertido en el mayor desafío a su gestión de poco más de dos años.
En una declaración que pareció contradecir una serie de combativos discursos del fin de semana, el mandatario indígena dijo que ponía sus esperanzas de "soluciones pacíficas" en un diálogo entre el Gobierno y la oposición conservadora, alentado por la influyente Iglesia Católica.
El referendo del 4 de mayo sobre un estatuto de autonomía en Santa Cruz fue convocado por el prefecto (gobernador) opositor de ese distrito, Rubén Costas, en un doble gesto de desafío al Gobierno y rechazo al cambio de Constitución nacional que impulsa Morales.
"He visto informaciones en sentido de que el Gobierno piensa imponer un estado de sitio y militarizar Santa Cruz para impedir el referéndum, pero nunca se me ha pasado eso por la cabeza," dijo a reporteros Morales, un aliado del venezolano Hugo Chávez.
"Cualquier solución a temas políticos y a temas económicos pasará, sobre todo, por el diálogo," agregó, sólo horas antes de que que el cardenal Julio Terrazas y otros prelados católicos se reúnan en la ciudad central de Cochabamba con cinco prefectos opositores, entre ellos los cuatro "autonomistas."
Los obispos se reunieron varias horas la semana pasada con Morales, en una gestión de distensión política a la que se sumaron, en sucesivas visitas a oficialistas y opositores, los cancilleres de Argentina y Brasil, el vicecanciller de Colombia y una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Los enviados argentino y brasileño mostraron gran preocupación por una eventual desestabilización de Bolivia, de donde importan vitales suministros de gas natural, según medios locales.
FIRMES CON REFERENDOS
Al confirmar que irá al encuentro con los obispos, el prefecto Costas ratificó el llamado al referendo, que ha sido rechazado tanto por el Gobierno como por el Congreso y la Corte Electoral con el argumento de que fue convocado por una autoridad sin las atribuciones necesarias.
Morales, quien en por lo menos dos discursos ante concentraciones campesinas el fin de semana había llamado a "defender los cambios y frenar el referéndum divisionista," dijo el lunes que consideraba necesario dar paso al diálogo.
"Esperamos que esta reunión (obispos-prefectos) pueda dar pasos importantes para un diálogo que permita defender la unidad del país y que las transformaciones profundas y los cambios estructurales se realicen en el marco de la legalidad," afirmó.
En declaraciones previas, Morales dijo que para facilitar un acuerdo nacional, el Gobierno estaba dispuesto a renegociar el proyecto de nueva Constitución aprobado en diciembre por una asamblea dominada por el oficialismo a cambio de la postergación de los referendos de autonomía.
Morales ofreció también revisar el financiamiento de una renta universal de ancianos, cuestionado por utilizar parte de un impuesto petrolero, pero los prefectos se han negado hasta ahora a paralizar los procesos de autonomía.
La nueva Constitución fue prometida por Morales para "refundar" Bolivia con más participación política a los pueblos indígenas y un amplio control estatal sobre la economía.
(Reporte de Carlos Alberto Quiroga. Editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters