América Latina
Por Pedro Fonseca
RIO DE JANEIRO (Reuters) - El Ejército de Brasil cambió el martes sus armas y municiones por bolsas llenas de polvo para combatir el mosquito transmisor del dengue que hace estragos en Río de Janeiro, pero especialistas alertaron que la medida es ineficaz para combatir la epidemia.
En el primer día de acción del Ejército en las calles contra el mosquito "Aedes aegypti," 300 militares visitaron 4.000 viviendas y construcciones en la zona oeste de la ciudad brasileña junto a agentes de salud.
En todo el Estado de Río, casi 60.000 personas fueron infectadas por el dengue y 68 murieron en lo que va del año.
La capital carioca enfrenta la situación más grave, con más de 41.000 casos de dengue y 45 fallecimientos confirmados en el 2008. En todo el año pasado se registraron 25.000 casos en la ciudad de Río, con 26 muertes.
"Hoy estamos colocando en práctica el lado de la mano amiga de nuestro lema 'Brazo Fuerte, Mano Amiga,"' dijo a Reuters el teniente coronel Ugo de Negreiros, comandante de la operación de combate a los focos del mosquito en las calles, que se extenderá por 30 días.
"Es un combate al que nuestro soldado no está acostumbrado, no vemos el enemigo," agregó.
Tras recibir el insecticida, soldados acompañados por oficiales fueron bien recibidos en las casas visitadas en la mañana del martes.
Además de aplicar el producto, instruyeron a los vecinos sobre cómo eliminar los potenciales focos del mosquito.
Pero, especialistas criticaron la acción, al considerarla ineficiente.
"En un momento de epidemia, no sirve recoger un criadero, una maceta, hay que matar el mosquito adulto con insecticida," dijo por teléfono el biólogo Alvaro Eiras, investigador de la Universidad Federal de Minas Gerais.
Otra epidemia de dengue golpeó a Río en el 2002, cuando por el mal murieron 91 personas y se registraron más de 280.000 casos en el estado.
Anthony Erico, experto de la Fundación Oswaldo Cruz, especializada en la investigación en el área de la salud, criticó la aplicación del insecticida contra las larvas debido a que tienen una duración máxima de 20 días.
"Si es para aplicar una vez y no volver más, no sirve," dijo.
El experto recomendó como solución la educación de la población y el respeto a la enfermedad.
"Las personas reciben información pero no son educadas para combatir el mosquito. Como Río de Janeiro va a convivir para siempre con ese mosquito, la campaña tendría que estar en las escuelas, para que los niños aprendieran sobre el mosquito," explicó.
(Escrito por Guido Nejamkis, Editado por Alejandro Lifschitz)
Terra/Reuters