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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, prohibió el viernes las manifestaciones y desplegó policías antidisturbios en Harare al tiempo que suspendió su participación en una cumbre para tratar de desbloquear la crisis en su país, trece días después de las elecciones.
La radio estatal anunció que Mugabe no asistirá a la cumbre extraordinaria del sábado de los dirigentes de la Comunidad de Desarrollo de Africa Austral (SADC) en la capital de Zambia, Lusaka, sobre la crisis en su país, que estará representado por cuatro ministros.
"Es verdad que prohibimos las manifestaciones políticas. No vemos por qué tiene que haber manifestaciones si no hay elecciones", confirmó a la AFP por su parte el portavoz policial Wayne Bvudzijena.
El Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) del opositor Morgan Tsvangirai, que clama su victoria en las elecciones presidenciales y legislativas del 29 de marzo, reaccionó convocando para el próximo martes una huelga general.
"A partir del martes quedémosnos todos en casa, hasta que el resultado presidencial sea anunciado", señalaron unas octavillas distribuidas por el MDC.
Ante los cada vez más numerosos informes sobre amenazas e intimidaciones gubernamentales en las zonas rurales -tradicionales fuedos de Mugabe-, el portavoz del departamento estadounidense de Estado, Sean McCormack, pidió el cese "de la violencia y la intimidación" contra quienes quieren expresar sus derechos políticos.
McCormack añadió que Washington también habló con los líderes que participarán en la cumbre de Lusaka, pidiéndoles que presionen a Mugabe en favor "de la democracia en Zimbabue".
En esa cumbre, sí participará la oposición zimbabuense. Tsvangirai hizo un llamamiento el viernes desde Johannesburgo para que esa reunión logre "que la democracia prevalezca en Zimbabue".
El líder del MDC también pidió que Mugabe, de 84 años, "reconozca que perdió" y le deje "ocuparse de nuestro querido país, para hacerlo aún más maravilloso", según un comunicado enviado desde la localidad sudafricana a la AFP.
En señal de un aumento de la tensión ante la inminencia de la cumbre, agentes antidisturbios fueron desplegados en la capital y se multiplicaron los informes sobre intimidaciones y amenazas en las zonas rurales.
"Actualmente no hay enfrentamientos pero milicianos y veteranos de guerra están desplegados por los pueblos que se sospecha que votaron por el MDC", dijo a la AFP Jawet Ndlovu, un habitante de la provincia sureña de Matabeleland.
Entrevistado por la cadena de radio sudafricana SAFP, Bight Matonga, portavoz del gobierno zimbabuense, negó la existencia de "violencia antes, durante y después de las elecciones".
Zimbabue vive una situación muy inestable desde la elecciones del 29 de marzo debido a la falta de los resultados oficiales de las mismas.
En este contexto de tensión, la SADC convocó a los 14 dirigentes del bloque regional a la cumbre de Lusaka "para ayudar al pueblo zimbabuense".
En nombre de una cierta solidaridad regional, los vecinos de Mugabe -quien lleva en el poder 28 años, desde la independencia del país en abril de 1980- han evitado criticarlo abiertamente, pese al derrumbe de la economía y las violaciones de los derechos humanos en Zimbabue.
Por este motivo, Sehlare Makgetlaneng, responsable del departamento de estudios sobre el Africa Austral del Instituto Africano de Petroria, afirma "no esperar gran cosa" de la cumbre de Lusaka.
"El problema es que la mayoría de los líderes africanos tienen la misma herencia política. Si critican a Mugabe, esto sentará un precedente. Y no quieren que les pueda ocurrir lo mismo", explicó a la AFP.
Terra/AFP