Argentina-China-Violencia-DDHH-JO-2008
La llama olímpica terminó este viernes su recorrido en Buenos Aires, única etapa en América latina en su periplo hacia los Juegos de Pekín-2008, sin incidentes y cumpliendo con el trayecto previsto de 13,8 km.
La ex tenista Gabriela Sabatini, Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Seúl-1988 y quien cayó en octavos de final de Atlanta-1996, fue la encargada de portar la antorcha en los metros finales en el Club Hípico del barrio de Palermo, en el norte de la ciudad.
La antorcha llegó tres horas después de haber partido en manos del velerista olímpico Carlos Espínola desde un anfiteatro en la Costanera Sur de Buenos Aires, frente al río de la Plata.
El fuego olímpico hizo su recorrido completo fuertemente custodiado por 2.700 policías y gendarmes, y rodeado de miles de personas que se agolparon para aplaudir su paso por la capital argentina.
Unos activistas pro-Tíbet arrojaron algunas bombitas de agua al paso de la llama olímpica en las inmediaciones de la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada (gobierno), pero fueron rápidamente desalentados por policías que los desalojaron del lugar.
Seguidores argentinos del movimiento budista Falungong, prohibido en China, se hicieron ver con carteles y pancartas, algunas de las cuales fueron destruidas por chinos vestidos con camperas rojas y amarillas con el logo de los Juegos de Pekín-2008, integrantes de la numerosa comunidad que vive en Argentina.
El fuego olímpico partía la noche del viernes desde Buenos Aires hacia Tanzania, su próxima etapa en el periplo mundial, durante el cual recorre 137.000 km antes de entrar en el estadio olímpico de Pekín el 8 de agosto.
Terra/AFP