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Hace dos años, Silvio Berlusconi perdió una elección con la que esperaba ser el primer ministro de Italia por otros cinco años. Nunca admitió el fracaso.
Roma, (Reuters).- Su regreso el lunes, al ganar un tercer mandato con un apoyo inesperadamente fuerte, no es reflejo de que Italia haya virado desde la izquierda sino más bien demuestra que le fue arrebatado el triunfo la última vez y que la mayoría de los italianos lo quería en el poder, según sostiene Berlusconi.
"No puedo negar que creo que las elecciones del 2006 fueron irregulares. El resultado que conseguimos hoy es prueba de eso," dijo Berlusconi por teléfono en un programa de televisión poco después de que su contendiente, el ex alcalde de Roma, Walter Veltroni, aceptara la derrota.
El magnate de los medios de comunicación de 71 años no es un buen perdedor. Toda su persona se fundamenta en el triunfo.
Sólo después de hacer una fortuna en propiedades y medios ingresó a la política, creando su propio partido en la década de 1990 para ocupar el vacío dejado por la implosión de los democratacristianos y "salvar" a Italia de la izquierda.
Se ha negado a ceder a la vejez, con estiramientos faciales e implantes capilares que junto a un perenne bronceado lo hacen ver más joven de lo que parecía hace una década.
Como dueño del importante club de fútbol AC Milan, Berlusconi ha vivido el sueño italiano, y su mensaje de éxito continúa tocando la fibra sensible.
Terra/Reuters
