Rusia-política Análisis
Al frente del partido Rusia Unida, el presidente ruso saliente Vladimir Putin se asegura un amplio espacio de poder respecto a su sucesor, pero la rivalidad en ascenso entre los dos hombres podría desencadenar cierta inestabilidad en el país, según varios analistas.
Cuando le faltan tres semanas para abandonar el Kremlin, Putin anunció el martes que aceptaba dirigir el partido en el poder, que controla el 70% de los escaños en la Duma, Cámara Baja del Parlamento.
Luego de ocho años de presidencia, debe abandonar el cargo debido a que la Constitución impide un tercer mandato consecutivo.
Su nueva función de jefe de Rusia Unida se suma a la prometida de primer ministro.
Con ella Putin se otorga un contrapeso importante tras verse obligado a renunciar formalmente a los poderes presidenciales sumamente amplios en Rusia, que pasan a su delfín Dmitri Medvedev por haber sido elegido en las urnas el 2 de marzo pasado, destacan los politólogos.
"Esto cambia considerablemente la distribución de fuerzas en el sistema político. Convertido en jefe de Rusia Unida, Putin envía un mensaje a las élites, incluidas las regionales, diciendo que a partir de ahora, controla el poder legislativo", subraya Mark Urnov, de la Fundación Expertise.
"De esta forma, el papel de presidente se redujo muchísimo respecto al del primer ministro", agrega antes de considerar que si bien el texto de la Constitución no ha sido violado, su espíritu ha cambiado.
Las consecuencias de estos cambios que "conllevan riesgos de tensión y conflictos" dependerán de la manera en que evolucionen las relaciones entre Putin y Medvedev, estimó Maria Limpan de la Fundación Carnegie.
"En Rusia, lo que cuenta no son las instituciones y los procedimientos, sino los acuerdos informales entre bambalinas. La verdadera política es la lucha oculta de los grupos que concentran la propiedad y el poder", explicó.
Ahora bien "esa gente, debe todo a Putin" que en ocho años en la presidencia "repartió ampliamente la riqueza del país" y lo reconocen como "árbitro supremo".
Su desaparición de la escena política "haría correr el riesgo de desestabilización" en el país y sería inclusive "una amenaza para su propia seguridad", advierte Lipman.
Para Yuri Korguniuk, de la Fundación Indem, la decisión de Putin de asumir las riendas de Rusia Unida es al contrario "sumamente peligrosa pues supone una lucha entre el presidente y el primer ministro".
"Seguro que el presidente ganará estaba batalla", afirma este politólogo.
Para Andrei Riabov, del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias, "el futuro es muy incierto".
"Los escépticos dicen que el sistema de poder bicéfalo no tiene raíces en la sociedad y las tradiciones rusas y que no funcionará".
Para Garry Kasparov, ex campeón mundial de ajedrez, que intentó incursionar en la política en Rusia, los esfuerzos de Putin por "preservar una igualdad con Medvedev" serán vanos pues "la lógica es tal que Medvedev tendrá cada vez más poder y ello provocará una desestabilización" en la cima del poder.
"Desde afuera, esto puede parecer como un refuerzo de la democracia, pero en los hechos, no tiene nada que ver con la democracia. Es imposible hacer pasar un mono por hombre, incluso vistiéndolo de hombre", dijo irónicamente Kurguniuk.
Terra/AFP