Aniversario
Ahora, las identificaciones universitarias son requeridas para ingresar a cada edificio del campus y el sistema de alerta colectivo ha mejorado sensiblemente.
En efecto, una investigación del Estado de Virginia criticó la lenta reacción de las autoridades universitarias de la época.
Un correo electrónico advirtiendo a los estudiantes del peligro llegó recién dos horas después de un primer tiroteo protagonizado por Cho y mientras se iniciaba la matanza mayor.
Larry Hincker, responsable de las relaciones públicas de la universidad, indicó que fue imposible para las autoridades cerrar el campus inmediatamente por su tamaño y por el número de estudiantes: 29.000.
La facultad también mejoró su plantel de sicólogos para atender a los estudiantes. Antes de la matanza la universidad se había preocupado por la salud mental de Cho, de 23 años, y sabía que el joven había estado internado en un hospital siquiátrico dos años antes del drama.
En el marco de esta nueva política, según la dirección de la universidad, un estudiante fue expulsado hace dos semanas luego de haber amenazado a su compañero de habitación.
Para Joanna Martínez, de 18 años y estudiante de primer año, la tragedia "se siente en el aire": "se percibe todos los días, pero nadie habla. Es como un tema tabú", le dijo a la AFP.
"Hemos trabajado para realizar una ceremonia de conmemoración en homenaje (para la familia de las víctimas) y en la memoria de las vidas perdidas", indicó Hickner, representante de la Universidad.
Una placa de granito número 33 había sido colocada a la memoria de Cho, pero fue rápidamente retirada. "Sentimos mucha compasión por la familia de Cho pero por el asesino, no. Era un matador, no podemos homenajear su memoria", indicó Hickner.
Terra/AFP



