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Unos 80 inversionistas costarricenses y extranjeros movieron fondos de manera ilegal a través de una cuenta de la Iglesia católica, en el centro de una presunta estafa financiera, según un representante de la institución religiosa.
El abogado de la iglesia en el caso, Carlos Vargas Pagán, envió al diario La Nación un informe sobre el caso de una presunta estafa en contra de esa institución, en el que da cuenta de las operaciones de los 80 inversionistas, pero evitó dar a a conocer las identidades de los mismos, aunque reconoció que hay extranjeros.
El único nombre que ha trascendido hasta ahora es el del político italiano Giovanni Bondaz, quien habría depositado en la cuenta de la Iglesia 700.000 dólares.
La Iglesia dijo desconocer si a Bondaz, por un error contable, se le devolvió el doble de los depósitos hechos en la cuenta de su sociedad Servicios Pastorales.
La iglesia no podía ni puede captar dineros de laicos en sus cuentas, e incluso había recibido una advertencia de las autoridades financieras el año anterior.
El escándalo sobre los fondos de la Iglesia estallaron hace una semana cuando la empresaria suiza Ana Moscarelli declaró que Servicios Pastorales, que le había prestado 3,5 millones de dólares, ejecutó como garantía tres hoteles de su propiedad valorados en 30 millones de dolares.
Según Moscarelli, la Iglesia católica la estafó, por lo cual presentó una acusación ante los tribunales de San José, contra representantes de Servicios Pastorales y el propio presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José Francisco Ulloa.
El abogado de la Iglesia y dos de sus obispos le habían prometido al diario un informe detallado sobre las operaciones financieras ilegales que se venían haciendo desde Servicios Pastorales.
Sin embargo, la Iglesia asegura que toda la operación financiera fue dirigida y realizada por el ex administrador de Servicios Pastorales, Jorge Torres, quien falleció de cáncer el año pasado.
A Torres no solo se le ha atribuido la responsabilidad de captar dineros, sino también de usar de manera fraudulenta una firma de un sacerdote designado por la jerarquía para administrar Servicios Pastorales.
Vargas dijo a La Nación que la decisión de suprimir los nombres de los inversionistas del informe fue tomada por él, para garantizar "los derechos de privacidad de esas personas".
Tampoco había trascendido cuál sería el monto del dinero depositado por los inversionistas en la cuenta de la Iglesia costarricense, aunque se presume que sería un monto considerable, si se tiene en cuenta que solo Bondaz había depositado 700.000 dólares.
Servicios Pastorales venía captando dineros de terceros desde principios de la década actual, según la información divulgada por La Nación.
Terra/AFP