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En el marco de su política de reducción presupuestaria, el presidente francés Nicolas Sarkozy anunció una "gran" reforma del sistema hospitalario, que prevé reagrupar los establecimientos, a pesar del riesgo de protestas locales.
El jefe del Estado anunció que las ayudas y subvenciones irían en lo sucesivo "a las comunidades hospitalarias de territorio", que aceptan trabajar en un sistema de red, para construir "un sistema de salud eficaz, moderno y justo".
Según la prensa, 235 pequeños hospitales, situados en su mayoría en regiones poco pobladas, estarían implicados por esta política de concentración de servicios.
La perspectiva de una concentración de los hospitales suscita airadas protestas en el sector hospitalario francés, afectado en los últimos años por una falta crónica de medios, y en las zonas rurales más implicadas, que temen que pura y simplemente se cierren los establecimientos.
"La reforma del hospital, no es el cierre de hospitales", sino por el conterario "es el rechazo de la reforma que llevará al cierre de los hospitales", dijo Sarkozy.
Por otra parte, el presidente cuenta reforzar los poderes de los directores de establecimientos y de hacer la gestión "más libre", con el objetivo que estén "todos en equilibrio de explotación de aquí a 2012".
Propone a las clínicas privadas de jugar un papel en el servicio público hospitalario vía un "contrato de servicio público" que sería "un modo de reconocimiento del papel y del lugar" de las clínicas sobre el territorio.
Por su parte, los médicos hospitalarios podrán optar entre su estatuto público actual, y un contrato "que se inspiraría en el derecho laboral" para el sector privado.
La reforma del hospital, uno de los capítulos de una ley más amplia sobre la reorganización del sistema de salud, debe ser presentado al parlamento en el cuarto trimestre de este año.
Terra/AFP