Internacional
Por Sue Pleming
BAGDAD (Reuters) - La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, viajó el domingo a Bagdad para fortalecer los intentos del Gobierno iraquí por aislar al clérigo chiíta Moqtada al-Sadr, quien ha amenazado con iniciar "guerra abierta" contra las fuerzas de seguridad.
Resaltando la posibilidad de que la violencia aumente, el Ejército de Estados Unidos dijo que causó la muerte a 20 militantes durante la noche en enfrentamientos en Ciudad Sadr, el bastión del clérigo en Bagdad. Un portavoz del Ejército la llamó la "noche más agitada" de la capital en semanas.
Tras arribar en visita no anunciada, Rice dijo que quería apoyar a lo que llamó un nuevo "centro" político en Irak que ha apoyado la ofensiva del primer ministro Nuri al-Maliki contra la milicia Ejército Mehdi de Sadr.
"Han visto la unión de un centro en la política iraquí en la cual el liderazgo sunita, el liderazgo kurdo y los elementos del liderazgo chiíta que no están asociados a estos grupos especiales, han estado trabajando juntos mejor que en cualquier momento anterior," dijo Rice a periodistas que viajaban con ella.
"Me gustaría ver lo que podemos hacer para promover ese tipo de centro que pienso está claramente uniéndose," agregó.
Washington utiliza el término "grupos especiales" para describir a violentos elementos del Ejército Mehdi que dice fueron armados, entrenados y fundados por Irán. Teherán niega la acusación.
Rice, quien fue directamente a una reunión con Maliki, llegó un día después de que Sadr amenazó con declarar un levantamiento contra el Gobierno iraquí si éste no cesaba los ataques a sus seguidores. El populista clérigo anti-estadounidense protagonizó dos levantamientos en el 2004.
Una rebelión de la milicia Ejército Mehdi de Sadr, que cuenta con decenas de miles de combatientes, podría terminar abruptamente el período de relativa poca violencia en Irak, en momentos en que las fuerzas estadounidenses planean empezar a abandonar el país.
"PASO IMPORTANTE"
Rice no realizó comentarios inmediatos sobre la amenaza de Sadr, pero añadió que en general era difícil "obtener una lectura de cuáles son sus motivaciones y cuáles son sus intenciones."
"El problema de Sadr es un asunto interno iraquí a resolver en este punto. Pero claramente el primer ministro ha puesto algunas reglas básicas en las que cualquier estado democrático funcionando insistiría, que tienen que ver con que las armas pertenezcan al Estado, no a manos privadas," señaló.
Maliki lanzó una operación contra los seguidores de Sadr el mes pasado que ha causado los peores enfrentamientos en Irak en casi un año. La ofensiva ha sido apoyada por todos los partidos alrededor del país, dividido sectaria y étnicamente excepto por el movimiento de Sadr.
Rice aplaudió los esfuerzos de Maliki por enfrentar a las milicias pero reconoció que había sido difícil. Comandantes de Estados Unidos dicen que la operación inicial en la ciudad sureña de Basora fue mal planificada.
"No ha sido el más suave de los procesos pero es un paso importante el que el Gobierno iraquí ha tomado," dijo Rice.
La amenaza de Sadr aumenta severamente las posibilidades de una confrontación del clérigo con Maliki, quien ha señalado que podría remover a su grupo político de la vida pública si no desarma a su milicia.
En respuesta, Sadr ha amenazado con terminar formalmente con un cese al fuego impuesto al Ejército Mehdi en agosto del año pasado, el cual ya pende de un hilo debido a los recientes enfrentamientos.
(Reportes adicionales de Peter Graff, Noah Barkin, Aseel Kami, Waleed Ibrahim y Ahmed Rasheed en Bagdad; Escrito por Dean Yates; Editado en español por Marion Giraldo)
Terra/Reuters