Argentina-incendios
La colosal humareda por incendios intencionales en áreas agrícolas amenaza volver a Buenos Aires y su periferia, donde provocó siete muertes y 50 heridos, además de paralizar transportes y causar trastornos de salud, reveló el lunes un informe oficial.
El posible retorno de las nubes de humo blancuzco que obligaron a miles de porteños a usar barbijo y a limitar actividades al aire libre fue anticipado en un reporte del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Las quemas de pastizales para favorecer la agricultura se iniciaron hace dos semanas en el sur de Entre Ríos y el norte de la provincia de Buenos Aires (ambas del centro-este), pero la contaminación más grave se produjo entre el miércoles pasado y el sábado, e incluso afectó al vecino Uruguay.
Durante el fenómeno, la visibilidad resultó nula en algunas rutas y los edificios más altos de las ciudades desaparecieron en la bruma, mientras los hospitales atendieron a centenares de personas con síntomas de dificultad respiratoria.
Sin embargo, el monóxido de carbono en suspensión en el aire se mantuvo por debajo del nivel en el que se considera tóxico, según las autoridades.
Cuerpos de bomberos y de Defensa Civil seguían el lunes combatiendo el fuego, que afectó en el peor momento a unas 77.000 hectáreas, con casi 300 focos en la región centro-este.
El aire volvía a ser relativamente diáfano en Buenos Aires y la periferia, donde viven 13 millones de personas, pero el informe oficial reportaba el peligro de que los vientos vuelvan a arrastrar el humo hacia el Río de la Plata, en dirección a la capital argentina.
Siete personas murieron y unas 50 resultaron heridas en varios accidentes en cadena registrados en las estratégicas rutas que vinculan a la capital con otras grandes urbes al noroeste, con los mayores volúmenes de tránsito del país.
La niebla provocada por los incendios obligó varias veces a suspender vuelos de cabotaje, cortar carreteras e interrumpir una línea del Metro de la capital.
Terra/AFP