MÉXICO
Raúl Cortés Nueva Orleans (Luisiana), 21 abr (EFE)- Los presidentes de EE.UU., George W. Bush, y de México, Felipe Calderón, inauguraron hoy el nuevo consulado mexicano en Nueva Orleans, creado a raíz del fuerte incremento de la inmigración tras el huracán "Katrina" en 2005.
El acto de apertura de la sede consular, ubicada en el área de negocios de la urbe y a pocos metros de la orilla del Misisipi, estuvo marcado por el recuerdo de aquella tragedia y la importante labor desarrollada allí por los mexicanos en los últimos dos años.
Según fuentes de la Presidencia de México, su presencia se ha incrementado en un 55 por ciento en ese período hasta el punto de que en la actualidad viven unos 85.000 inmigrantes en el estado de Luisiana, especialmente en el área de Nueva Orleans.
El otro estado sobre el que tendrá jurisdicción el consulado es Misisipi, donde residen cerca de 27.000, según las mismas fuentes.
Nueva Orleans, recordó Bush en su discurso, fue precisamente la ciudad que albergó el primer consulado en territorio estadounidense de la historia de México en 1824, y se congratuló por "la duradera y cercana relación" entre los dos países.
La sede consular, la número 48 del país y la quinta abierta desde que Calderón llegó al poder en 2006, fue clausurada en 2002 con el objetivo de optimizar recursos.
Bush, Calderón y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, se reúnen entre hoy y mañana en Nueva Orleans en una cumbre de la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), un mecanismo para profundizar la integración regional.
El gobernante estadounidense agregó que la ocasión es ideal para celebrar "el regreso de una gran ciudad americana", dos años y ocho meses después del "Katrina", que causó la muerte de 1.600 personas, destruyó más de 120.000 casas y dejó millonarias pérdidas económicas.
"Queríamos enviar una clara señal a nuestro país de que Nueva Orleans está abierto para los negocios, es un buen lugar para visitar y después de la devastación del 'Katrina' se ha convertido en una ciudad con esperanza", afirmó para justificar la selección de la sede de la cumbre.
Por su parte, Calderón subrayó que "miles de mexicanos han participado en la reconstrucción de Nueva Orleans" y consideró que los "vínculos de amistad" entre las dos naciones "se vieron fortalecidos" por aquella catástrofe.
El mandatario mexicano hizo hincapié en la aportación de ciudadanos de su país en favor de la economía estadounidense, a la que contribuyen con 635.000 millones de dólares, es decir, casi el 5 por ciento de su Producto Interno Bruto, dijo.
Calderón le pidió a Bush "tener una visión integral en materia de migración" con el fin de "construir una América del Norte más próspera y más segura".
Según el principal diario de Nueva Orleans, el Times Picayune, cerca de 30.000 trabajadores inmigrantes mexicanos han llegado a Nueva Orleans desde el "Katrina".
Consciente de ello, el alcalde Ray Nagin indicó a Efe la semana pasada que después de aquella catástrofe la ciudad será "en muchos sentidos más internacional, con mayor diversidad, especialmente con una mayor población hispana".
Según la activista mexicana Jacinta González, del Centro de Trabajadores de Nueva Orleans por la Justicia, en toda el área metropolitana de la ciudad viven "entre 100.000 y 150.000 inmigrantes latinos, de los cuales apenas un 15 o un 20 por ciento tienen los papeles en regla".
"Antes del huracán 'Katrina' había población hondureña y cubana, asentadas, con papeles y muchos de ellos de clase media, pero luego la inmigración vino de México atraída por la reconstrucción", dijo.
González acusó a Bush de aprovechar la tragedia para reforzar su programa de trabajadores "huéspedes", con visas temporales que "los encadenan a un solo empleador", el cual, afirmó, queda en posición de manejarlos a su antojo. EFE rac/pgp/cs
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