Internacional
KABUL (Reuters) - Insurgentes talibanes mataron el miércoles a 13 personas, incluyendo 10 policías, en una serie de ataques en todo el país, dijeron las autoridades.
Afganistán ha sido testigo de una creciente ola de violencia luego de la tradicional tregua de invierno. Algunos líderes occidentales advirtieron este año que Afganistán está en riesgo de regresar a la anarquía, a menos que se haga más para coordinar los esfuerzos militares, políticos y de desarrollo.
Cinco agentes policiales murieron cuando los talibanes atacaron su comisaría en la provincia de Kunar, en el este del país y cerca de la frontera con Pakistán, dijo Abdul Sabur Alahyar, funcionario provincial de la policía.
"Tras el ataque estalló un enfrentamiento en el que también murieron 13 talibanes," declaró a la prensa Esmatulah, un comandante de la fuerza fronteriza.
Otros tres policías más perdieron sus vidas cuando una bomba al costado de un camino impactó su vehículo en la provincia noroccidental de Badghis, manifestó el gobernador provincial.
En otro incidente, un suicida atacó un centro policial en el distrito de Girishk, en la provincia de Helmand, en el sur del país, dijo un jefe de la policía de distrito.
Los agentes abrieron fuego contra el atacante, detonando su cinturón de explosivos cuando intentaba entrar en el recinto, lo que causó la muerte de dos policías, dijo a Reuters el jefe de la unidad de Girishk, Mohamad Shuja.
Otro suicida con explosivos se inmoló en un bazar próximo a Pakistán y dejó como saldo tres civiles muertos y al menos 14 heridos, dijeron autoridades locales.
El suicida hizo estallar los explosivos que llevaba encima tras ser perseguido por fuerzas de seguridad afgana en Spin Boldak, en la sureña provincia de Kandahar, dijeron oficiales militares afganos y extranjeros.
Una persona que se identificó a sí misma como miembro de los talibanes contactó a periodistas de Reuters para adjudicarse la responsabilidad por los ataques.
Derrocados del poder en el 2001, los talibanes, respaldados por Al Qaeda, han prometido lanzar este año una ola de ataques suicidas en todo Afganistán para desplazar al Gobierno afgano, pro-Occidente, y a las tropas extranjeras.
Casi 12.000 personas, incluyendo más de 330 soldados extranjeros, han muerto desde el 2006, el período más sangriento desde el 2001.
El incremento de la violencia se produce pese a la presencia de unos 55.000 soldados extranjeros bajo el mando de la OTAN y del Ejército de Estados Unidos y más de 100.000 efectivos de seguridad afganos.
(Escrito por Sayed Salahuddin, traducida por Servicio Online de Madrid; editado en español por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters