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Israel minimizó el miércoles el impacto de un caso de espionaje en Estados Unidos tras la detención de un judío estadounidense sospechoso de haber entregado informaciones sobre armas nucleares.
Según la justicia estadounidense, este caso estaría vinculado al de otro espía judío estadounidense, Jonathan Pollard, condenado a cadena perpetua por haber suministrado a Israel entre mayo de 1984 y noviembre de 1985 miles de documentos secretos sobre las actividades de espionaje de Estados Unidos.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la justicia estadounidenses revelaron el martes que Ben Ami Kadish, un ciudadano norteamericano, había sido acusado de haber transmitido entre 1979 y 1985 a Israel documentos relativos a la defensa de Estados Unidos y de haber actuado como agente del Estado hebreo.
"Este caso provoca un malestar momentáneo, pero no afectará a las relaciones privilegiadas entre Israel y Estados Unidos", afirmó a la AFP un alto responsable israelí que pidió el anonimato.
"Ninguno de los dos países tiene interés en envenenar las cosas", insistió.
"La secretaria de Estado nortemaericana, Condoleezza Rice, y el presidente George W. Bush son esperados a principios de mayo en Israel. Su deseo es favorecer un acuerdo israelo-palestino antes de fines del mandato de Bush (pues) una crisis entre los dos países podría poner en tela de juicio ese proyecto", explicó.
El sospechoso, de 84 años de edad, ex ingeniero mecánico en el Centro de Investigaciones sobre Armamento del Ejército en Nueva Jersey (Estados Unidos), habría entregado a Israel información sobre armas nucleares y caza bombarderos F-15, vendidos a terceros países.
El departamento de Estado norteamericano declaró su preocupación sobre el caso.
"Ese tipo de actividades, ya sea que hayan ocurrido en el pasado o en el presente, no son las que esperamos de un país amigo o aliado, y no esperábamos eso de Israel", dijo el portavoz del departamento de Estado, Tom Casey.
Interrogada por la AFP, la oficina del primer ministro israelí, Ehud Olmert, de la cual depende el Mossad, el servicio de inteligencia israelí, se negó a efectuar comentario alguno.
El portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Arieh Mekel, afirmó que las autoridades israelíes habían sido informadas "en primer lugar por los medios de comunicación estadounidenses".
"Luego, el martes de noche, recibimos una notificación oficial de Estados Unidos sobre el procedimiento judicial iniciado que nos ha sido transmitida por medio de la embajada en Washington", explicó.
Desde entonces se sigue la evolución de este caso, se limitó a indicar la misma fuente.
El presidente de la comisión parlamentaria de Defensa y Relaciones Exteriores, Tzahi Hanegbi, recordó a la radio estatal que el Estado hebreo respeta "el compromiso adoptado por Israel de no efectuar actividades de espionaje en Estados Unidos desde el caso Pollard".
El ex jefe del Mossad y actual diputado laborista, Danny Yatom, precisó que el ex primer ministro israelí Yitzhak Shamir, jefe del gobierno cuando se produjo el escándalo Pollard, se había comprometido "por escrito ante los estadounidenses a cesar cualquier actividad secreta en Estados Unidos".
"Lo que al parecer ha irritado a los estadounidenses es que hemos afirmado que Pollard era nuestro único agente y esta noticia puede plantear interrogantes", dijo.
Los medios de comunicación israelíes indicaron que el mismo agente, Yossi Yagur, era oficialmente cónsul encargado de asuntos científicos en el consulado israelí en Nueva York.
El FBI dijo que Kadish terminó admitiendo que había entregado documentos confidenciales a Israel.
Terra/AFP