Afganistán-violencia-atentado
Al menos ocho personas murieron como consecuencia de tres atentados con bomba perpetrados el miércoles en Afganistán por los talibanes, que horas antes realizaron un ataque a una comisaría en el que murieron cinco policías y varios rebeldes, informaron fuentes oficiales.
Dos policías fallecieron el miércoles en un atentado suicida reivindicado por los talibanes y que tenía como objetivo a un jefe policial en el sur del país.
El kamikaze hizo explotar la bomba que llevaba encima en el momento en que Jair Mohammad, jefe de la policía del distrito de Gereshk, en la sureña provincia de Helmand, salía de su oficina, indicó a la AFP el propio Mohammad.
"Yo era su blanco pero resulté ileso. Sin embargo, dos de mis guardaespaldas murieron y otros tres resultaron heridos", añadió.
En un comunicado posterior, el ministerio del Interior precisó que uno de los muertos era civil y el otro un policía y que el número de heridos era de cinco.
Gereshk es uno de los distritos más problemáticos de Helmand, feudo de los insurgentes talibanes.
También en el sur, pero en la provincia de Kandahar, un kamikaze perseguido por las fuerzas del orden, hizo estallar una bomba en el mercado de Spin Boldak, cerca de la frontera con Pakistán, matando a tres civiles e hiriendo a 14 personas.
Tres de los heridos eran policías del servicio de inteligencia que lo perseguían, informó a la AFP el gobernador de la provincia, Assadulá Jalid.
Otra bomba estalló al paso de un vehículo policial en la provincia de Badghis, muriendo tres guardas fronterizos.
Asimismo, el martes por la noche los talibanes mataron a cinco policías en un ataque contra su comisaría en la provincia de Kunar (este), cerca de la frontera con Pakistán, señaló a la AFP el comandante de la unidad de la policía de frontera Esmatulá Safi.
Los talibanes --musulmanes fundamentalistas expulsados del poder en Afganistán por una coalición militar encabezada por Estados Unidos a finales de 2001-- mantienen una sangrienta insurrección contra el gobierno de Kabul apoyado por la comunidad y las fuerzas militares internacionales.
Terra/AFP