América Latina
RIO DE JANEIRO (Reuters) - Rescatistas dijeron el miércoles que era cada vez más difícil hallar con vida a un sacerdote brasileño desaparecido hace tres días en un vuelo sobre el mar, pese a que ubicaron parte de un millar de globos con los que se lanzó al aire para intentar batir un récord.
El padre Adelir Antonio de Carli partió en su poco usual medio de vuelo el domingo de mañana desde la sureña ciudad de Paranaguá, en el estado de Paraná, pero en la noche mantuvo su último contacto con tierra mediante un teléfono celular.
De Carli fue desviado mar adentro en el océano Atlántico por un cambio de vientos y el martes la Marina localizó una parte de los coloridos globos de fiesta frente a Porto Belo, en el estado de Santa Catarina, unos 150 kilómetros al sur.
El cura, de 42 años, pretendía recaudar fondos para la Pastoral de Carreteras de la ciudad de Paranaguá, donde reside, que fundamentalmente asiste a camioneros.
"El tiempo pasa y resulta difícil la supervivencia (en el mar)," dijo a Reuters por teléfono el comandante del cuerpo de bomberos de la costera ciudad de Sao Francisco do Sul, en Santa Catarina, Alfredo Moraes de Araújo Junior.
"También es menor la posibilidad de encontrar el cuerpo, pero vamos a continuar intentando," agregó.
La búsqueda del sacerdote continuaba por mar, aire y tierra, con la utilización de aeronaves, barcos y patrullas que recorrieron la costa.
Los equipos de rescate revisaron islas ubicadas frente a Santa Catarina, donde podría haber llegado el sacerdote, pero no se halló ningún vestigio del religioso.
"Se está poniendo difícil, pero aún tenemos esperanza," dijo por su parte el rescatista del cuerpo de bomberos Paulo Eduardo Neves.
De Carli pretendía dirigirse hacia el oeste, tierra adentro del estado de Paraná, y marcar un récord de permanencia en el aire sostenido por globos de fiesta inflados con helio.
Antes de su tentativa de quebrar el récord de 19 horas de permanencia en el aire con esa modalidad, que estaría en manos de un estadounidense, el padre realizó una prueba en enero, cuando partió de Ampére, en Paraná, y llegó a territorio argentino luego de 4 horas y 15 minutos de vuelo.
(Reporte de Julio Villaverde y Raymond Colitt; Escrito por Julio Villaverde/Guido Nejamkis; Editado por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters