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El presidente francés Nicolas Sarkozy admitió el jueves "sin duda haber cometido errores" durante su primer año en el cargo, pero dijo que las reformas planeadas siguen siendo necesarias, en una entrevista televisada.
Frente a un panel de cinco periodistas, en una emisión de televisión de 90 minutos desde el palacio del Elíseo, Sarkozy explicó su balance del primer año de gobierno y sus proyectos para el futuro, cuando su gestión es criticada por tres de cada cuatro franceses.
Explicando esta situación de impopularidad inédita para un presidente desde hace 50 años, al cabo de doce meses de gobierno, el mandatario francés señaló que "sin duda no he explicado bastante, sin duda yo mismo he cometido errores".
El jefe del Estado francés estimó tener "una parte de responsabilidad" frente al "desconcierto" de los franceses que le fue resaltado.
Pero pidió ser juzgado al terminar su periodo de cinco años, asegurando haber sido elegido para efectuar "los cambios que el país necesita".
"Tenemos un contexto internacional difícil, razón de más para acelerar las reformas", explicó Sarkozy.
Según su opinión, estas reformas son tanto más importantes que "la mundialización ha convertido al mundo en una aldea" y que "nadie tiene garantizado un lugar" en la competencia internacional.
Sarkozy prometió un rápido texto de ley sobre los salarios, para alentar a los empresarios a distribuir a sus asalariados una parte de sus beneficios.
También aseguró que una subvención que se entrega a los desempleados destinado a favorecer el retorno al trabajo, cuyo destino parecía poco claro, sería aplicado el año próximo.
Al cabo de un año de gobierno, el balance de Nicolas Sarkozy es ampliamente negativo: reformas cuestionadas, economía en receso, gobierno indisciplinado, politica extranjera caótica, estilo de vida criticado.
Incluso el primer ministro Francois Fillon, cuyas relaciones con el presidente aparecen cada vez más tensas, dejo traslucir su malestar deseando que esta emisión del jueves en la noche le proporcione una "hoja de ruta" y reoriente "las reformas que deben ser conducidas".
Según todos los analistas volver a ganar la confianza de los franceses es una tarea difícil pues la desilusión está en proporción a las esperanzas que había provocado al declarar que era el presidente de la ruptura.
Los sondeos publicados al cumplirse un año de la primera vuelta de la elección presidencial, el 21 de abril, son particularmente críticos para Sarkozy: 72% de los franceses están descontentos de de su gestión y 79% estiman que la situación no ha mejorado.
Ejemplo de este descontento, sólo un 15% de los franceses consideran positivamente la situación del poder adquisitivo, una de las principales preocupaciones de éstos y que habían votado mayoritariamente por el candidato Sarkozy, que había prometido ser "el presidente del poder adquisitivo".
A comienzos de enero, en una conferencia de prensa, Sarkozy había reconocido su impotencia frente a las "arcas vacías" del Estado, a partir de lo cual su popularidad se precipitó a la baja en los sondeos.
Después de la severa derrota sufrida por la derecha en las elecciones municipales de marzo, el presidente enfrenta también el malestar que se generaliza entre sus propios amigos.
El partido de la mayoría al cual pertence Sarkozy, la Unión por una mayoría popular (UMP) lo había llamado a ser más "pedagogo".
Para la oposición socialista este periodo es "una año perdido para Francia".
En el plano de su vida privada Sarkozy, cuya sobreexposición ha sido señalada como una de las causas de la pérdida de popularidad, confirmó su retorno a un estilo más discreto, observado desde su nuevo matrimonio con la ex modelo y cantante Carla Bruni.
"En cuanto a mi vida privada, todo volvió al orden", señaló Sarkozy luego de afirmar que no se referiría a ella en esa ocasión.
Terra/AFP