El Mundo
Un miliciano palestino mató a tiros a los guardias de seguridad de Israel la madrugada del viernes, en una fábrica en el área entre Israel y Cisjordania, dijeron fuentes militares, en un ataque que señala el enorme reto enfrentado por los palestinos moderados para mantener bajo control a los extremistas.
Los médicos declararon muertos en el lugar de los hechos a los dos vigilantes, de mediana edad, dijeron los servicios de rescate, y los soldados empezaron a rodear las áreas aledañas en busca del atacante. Un cadáver, en las afueras de la fábrica, fue cubierto con una manta gris, mientras el otro lo fue con una manta blanca.
Ningún grupo militante palestino se ha responsabilizado del ataque hasta el momento.
Riad al-Malki, ministro de Relaciones Exteriores palestino, condenó el ataque, calificándolo como un acto para "impedir los esfuerzos del gobierno palestino para asumir el total de las responsabilidades de seguridad en Cisjordania".
El ataque tuvo como fin también el poner en vergüenza al presidente palestino Mahmoud Abbas durante su visita en Washington para conversar con autoridades estadounidenses, dijo al-Malki.
Cualquier acuerdo palestino-israelí de paz deberá incluir la retirada de Israel de Cisjordania, a fin de dejar espacio para la creación de un estado palestino. Para que ello ocurra, Israel dice que los palestinos primero deben de controlar a los grupos armados.
Israel afirma que ataques como los del viernes señalan que las autoridades palestinas no son capaces de controlar aún a los militantes.
Terra/AP