América Latina
Brasil establecerá controles a la entrada de extranjeros a la Amazonia y otras regiones consideradas estratégicas con un proyecto de ley que exige autorización anticipada de los ministerios de Defensa y Justicia.
El secretario nacional de Justicia, Romeu Tuma Junior, dijo a la AP que el proyecto de ley de extranjería busca controlar la entrada de los foráneos a la Amazonia para impedir que realicen acciones ilegales en el bosque lluvioso.
"En esa ley hacemos la previsión de cómo sería la legalización de extranjeros en la región de la Amazonia y otras regiones similares", explicó Tuma. "Vamos a diferenciar al que viene a hacer turismo y el que viene para algún trabajo específico".
Insistió en que "queremos establecer que la Amazonia es nuestra. Queremos que el mundo visite la región, pero que nos digan antes cuándo vienen y qué van a hacer".
El texto de la ley, que será sometida próximamente al Congreso, indica que "la actuación de extranjeros en tierras indígenas o en regiones consideradas estratégicas y la concesión de visa o residencia para esa finalidad dependerá de previa autorización de los órganos competentes, considerados los intereses de la comunidad indígena y los intereses nacionales".
Agrega que "tratándose de la región de la Amazonia Legal, la actuación de extranjeros, organismos no gubernamentales e instituciones análogas o similares extranjeras será precedida de autorización específica de los ministerios de Justicia y Defensa".
Tuma explicó que la preocupación obedece a la presencia de grupos foráneos bajo el título de organización no gubernamental (ONG) que incurren en acciones ilícitas.
"Tenemos información de que algunos grupos internacionales transvestidos de ONG vienen a hacer bioprospección, han intentado vender tierras públicas, entran a tierras indígenas a tratar de influenciar su cultura, hay piratería y robo de conocimientos de la región", dijo Tuma.
Paralelamente, un grupo de trabajo está analizando el trabajo que realizan organizaciones brasileñas que trabajan en el bosque lluvioso para impedir acciones ilícitas.
El funcionario insistió en que no se pretende criminalizar a las ONG o a los extranjeros, y destacó que la mayoría de las entidades hacen un trabajo positivo. "Lo que queremos es separar polvo de paja", explicó.
Thomas Lovejoy, presidente del Centro Heinz para la Ciencia, la Economía y el Ambiente, quien ha trabajado en Brasil, comentó que la ley perjudicará la investigación científica.
"Cualquiera que trabaje en otro país estará dispuesto a acatar todos los requerimientos, pero si se vuelven onerosos irán a otro lugar. No creo que sea una idea inteligente", comentó Lovejoy por teléfono desde Washington.
A su vez, Philip Marsteller, presidente de Amazon Tours, consideró que el proyecto de ley impactará el turismo.
"Creo que irá en detrimento del turismo en la Amazonia", advirtió Marsteller por teléfono desde Texas. "Brasil tiene todo en su poder para ser la capital mundial de la aventura. No aprovechar eso no es inteligente".
Terra/AP